El Lenguaje
Corporal:
Los caballos son altamente
comunicativos expresándose mediante el lenguaje corporal. Algunas de sus formas
de comunicación son gestos intencionados, como el aseo mutuo que expresa amistad.
También utilizan estos gestos para tratar de comunicarse con nosotros y cuando
los imitamos los interpretan como su propio lenguaje: "hay peligro", "me siento
seguro", "mira qué interesante", "hay algo que me molesta", "estoy confuso",
"quiero escapar" y un montón de otros sentimientos se expresan con claridad
a través del cuerpo.
El caballo es muy sensible a estas actitudes en los demás, sean caballos o personas, y nos toca a nosotros adquirir esta sensibilidad para poder entenderle y comunicarnos con él. Si nos ponemos nerviosos o agresivos, el caballo percibe peligro y quiere evitarnos. Cuando estamos confiados y seguros, el caballo quiere juntarse con nosotros.
La
potra tumbada está muy relajada y segura (sus orejas inclinadas hacia el suelo
nos indican que nada le preocupa), por eso se acercan otros dos caballos,
para compartir su seguridad. Vemos cómo las bocas están relajadas (ver foto
detalle)
En
la foto podemos apreciar a un caballo que hace lo que le pide su jinete
pero sus gestos (sacudida de la cola como hacen por las moscas y tensión
en boca y cuello) y su actitud nos muestran su irritación y su desagrado
(ver también foto detalle y comparar con la anterior).
Este
caballo tiene sus orejas inclinadas hacia atrás, lo que nos indica hacia dónde
tiene dirigida su atención; su cuello levantado indica tensión y su cuerpo
levemente inclinado hacia atrás es señal de que está preparado para retroceder.
En este momento cualquier presión nuestra para obligarlo a avanzar será la
chispa que le hará salir disparado hacia atrás. La respuesta correcta (foto
A abajo), en este momento, será
quitar presión (aflojar el ramal, evitar un contacto directo con los ojos
y relajar la postura corporal), así conseguiremos rápidamente que se relaje
y se sienta más seguro, consiguiendo por fin que avance cuando se lo pidamos.
Si por el contrario aumentamos la presión (foto B),
la tensión y el rechazo explotan sin dudar. Compárense las actitudes corporales
de los hombres entre las fotos A
y B. Las actitudes de la foto
B (tensión y mirada fijas en
el caballo) son interpretadas por el caballo como señal de peligro.
El tragar aire, como otros
muchos estereotipos (vicios de cuadra), siempre son claras señales del estrés
que sufren nuestros caballos cuando son condenados a vivir en las condiciones
artificiales que nosotros diseñamos creyendo que son las mejores. La interpretación
correcta de las señales e intenciones del caballo y el control de nuestras
expresiones constituyen el famoso "tacto ecuestre", que nos conducirá hacia
una relación más armoniosa, placentera con nuestro caballo.