Cuarto Curso año 2011

Primer curso (año 2008)
Segundo curso (año 2009)
Tercer curso (año 2010)
Cuarto curso (año 2011)

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Cátedra Libre de la Universidad Centro occidental Lisandro Alvarez (UCLA), Barquisimeto, Venezuela

Cuarto curso internacional de etología y doma
Hato los Camarucos, Mantecal, Apure. Abril 2011.

¡Volando voy! El juego solitario de un potrillo de pocos días

Aunque fue un año más normal con respecto a la clima, es decir, permaneció seco durante la primera parte de nuestra estancia y las lluvias llegaron al final de Abril, 2011 fue un año muy complicado para los cimarrones. Sin embargo los alumnos se aplicaron bien, produciendo unos estudios excelentes.

Alumnos:
Jesús Gomez, criador de PRE, Madrid
Víctor Moragah, de Patagonia (Chile), veterinario y domador de caballos
Mariana Puchet, estudiane de eología, Uruguay
Ana Maria Reyes, de los Llanos de Colombia, acompañada por Ernesto
Víctor Ros, estudiante de etología, Tarragona
Enrique Zunzunegui, domador y herrador, Guadalajara.


Los dificultades para los cimarrones fueron varios:

  1. Había muchos muertos antes y durante el curso. Normalmente es durante las inundaciones del invierno que se ve bajas entre los viejos, los potrillos muy jóvenes y los crónicamente enfermos. No es normal perder un cuarto de la población en el seco, como ocurrió.
  2. Se perdieron un mitad de los sementales, dejando muchas yeguas sin banda, lo que provocó inestabilidad en la manada y oportunidades inusuales para los hasta entonces solteros.
  3. Los mulos escapados el año pasado provocaron disturbios constantes. Son más agresivos que los caballos y parecen obsesionados por el sexo. Molestaron continuamente a las yeguas y impidieron que los sementales pudieron cubrirlas.
  4. Había pocos potrillos.

1. Ejemplares muertos

Encontramos 29 cadáveres (de los que se mueren durante el invierno se encontra solo los huesos; no son incluidos) y había más: no encontramos 5 sementales conocidos, aunque el siempre juguetón Orejas y el pequeño Ramón, sí (véase abajo para más análisis). No tenemos las medias para averiguar las causas, pero había una plaga de garrapatas evidente, lo que los vaqueros e otras observaciones confirmaron.

Hay dos tipos de pájaros que quitan las garrapatas de las crines y las colas de los caballos, que desfrutan de sus atenciones: el pequeño amarillo garrapatera y el más grande carroñero caricari. Normalmente vemos uno o dos un par de veces durante nuestra estancia, trabajando unos minutos y luego volando. Este año, vimos uno o dos permanentemente ocupados durante nuestras observaciones cada día. Una vez, vimos un caricari que tenía toda su cabeza dentro de la oreja de una yegua, volando con las alas en su cara para mantenerse en sitio, mientras la yegua inclinó su cabeza hacia él para ayudarle picar más profundo. Una potrilla, su madre muerta, la cogimos y estaba llena de garrapatas.

Estas garrapatas llevan Babesia, un parásito de la sangre que causa piroplasmosis, la “fiebre de garrapatas”. Pela’o, el jefe de los vaqueros, atribuyó la mayoría de los muertos a piroplasmosis. Este opinión se respalda por nuestro hallazgo de 3 yeguas muertas en Flor Amarillo y los demás islotas, sitio donde previamente nunca hemos encontrado caballos ni huellas, heces etc. (aunque de vaca, sí). Aunque su sombra profunda trae relevo del calor tremendo, las islotas conllevan peligro de puma y murciélagos vampiros, entonces los caballos los evitan. Sin embargo un caballo con fiebre busca la sombra por desesperación, como hizo una yegua muriéndose este Abril.

Al lado de dos de los cadáveres encontramos restos de dos potrillos comidos por puma, con la piel de la cabeza tirada adelante, la parte trasera del cráneo abierta y el cerebro comido. Encontramos huellas y heces de puma y sus cachorros alrededor de Flor Amarilla.

2. Sementales muertos

La muerte de tantos sementales durante pocos meses dejaba un mínimo de 50 yeguas y potras sin banda y aunque algunas habrán muertos también, ha criado una inestabilidad, competición y necesidad de ajuste constante entre los que quedan. Se refleja en el comportamiento social. En vez de formar una manada grande con todas las bandas libremente mezcladas (excepto las de los nuevos sementales), la manada tenía la tendencia de presentarse como bandas separadas por entre 10 y 50 m., con los vagabundos y los solteros moviéndose de una a otra. Los sementales solían recoger sus yeguas o marcar el límite de su banda con exhibiciones a próximo semental, cosa que hemos visto pocas veces anteriormente. Los contactos amistosos entre los sementales disminuyeron y los enfrentamientos aumentaron comparado a otros años (véase abajo).

3. Mulos escapados

Los mulos. En 2010 6 mulos escaparon de su recinto y se pusieron con la manada, donde ya había uno nacido en 2008 de una yegua también escapada, que se juntó con la banda de Amiguete: este último sigue jugando con los solteros y potros como siempre.
Durante el invierno los vaqueros consiguieron captar un mulo y llevarle a los corrales, donde se murió negando de comer o beber. Entonces dejaron los demás.
Estos mulos machos (solo una fue mula), formidablemente fuertes y con una resistencia impresionante, causaron disturbios constantes. Molestaron yeguas intentando montarlas; la yegua siempre se defendió pateándole en el pecho, lo que el mulo ignoró hasta que la yegua, agotada, se sometió a violación – en una ocasión, 7 veces en dos horas. Persiguieron yeguas hasta agotarlas, robaron bandas completas, agredieron a los sementales. No dejaron a los sementales cubrir a las yeguas, por embestirles cuando las montaron. Las pocas que los sementales cubren corren el riesgo de abortar por violación, ya que a los mulos les da igual si están con celo o no. Y son listos, los mulos: a menudo vimos dos cooperando para robar yeguas, dejando el semental incapaz de defenderlas. Las yeguas no firmemente ligadas a un semental, son completamente indefensas, aunque vimos una yegua atacar a un mulo intentando violar su potra de un año.
Los disturbios no permiten la paz necesario para un potrillo pequeño a mamar, descansar y crecer sano.

Un mulo impide que Chocolate cubra una yegua

4. Escasez de potrillos

Había 9 potrillos; se murieron 3. De los restantes 6, 2 estaban flacos y necesitarán mucha suerte para sobrevivir en el invierno. Normalmente la manada, unos 140, no se aumentó con 20 -24 potrillos cada año; con 4, está amenazada.
(Nota luego: Dr. Canelon me informe que se quitaron los mulos durante el invierno.)

La manada

Había 121 al final de Marzo, al final de abril, 117. Se los encontró con la mayoría en buen estado pero algunos 6 fueron evidentemente enfermos.

Bajas. Durante Abril se murieron 4: 2 yeguas, una parida de la cual se murió su potrilla, la otra con fiebre intensa. Desapareció el soltero Mechas, que estaba cojo y vivió separado con un viejo capado de trabajo. Se murió un soltero de banda D infectado por pitium, un organismo de agua estancada que entra una lesión y se multiplica, causando una herida enorme supurando.

Encontramos 29 cadáveres de caballos muertos durante el seco, 20 yeguas, 6 machos, 3 potrillos. No encontramos los cuerpos de Elegante, Guapo, Humo, Lazán o Jotero; todos habían desparecidos, también la bella Manchas.

De las 20 yeguas, 12 tenían más de 17 años. Una tenía un potrillo recién nacido a su lado. Otra estaba en su esternón con sus manos adelantadas y las piernas extendidas a cada lado; en la última etapa de tripanosomiasis la descoordinación y fallo de las cuartos traseros es típico.

2 entre 12 y 17. Una de estas tenía el primer molar roto y señales de un absceso en la mandíbula; el molar correspondiente de arriba estaba alargado y con picos agudos.

4 entre 6 y 12 años.

2 de 4 años, una claramente hembra y el otro no se sabe.

De los machos:

Ramón, 8 años, al lado de su yegua favorita

Orejas, 12-14 años;

Palomino 4 años; otro 4 años; el con pitium 4 años; Mechas no encontrado.

Nos llamo la atención, que de los 22 adultos de color registrado, 8 fueron alazán, camaruco o castaño y 14 de colores claras, capino, sabino, palomino, bayo o tordo. Dado que las capas del primer grupo predominan en la manada, los números parecen desproporcionados. Los vaqueros mantienen que los claros son más débiles.

Nacimientos. Había ya 6 potrillos y se nacieron 3; 3 se murieron incluso uno de sólo un día, aunque apareció sano y fuerte (de la primariza negra Gitanita).


El nuevo semental Opaco y familia. Es normal que los sementales se masturben al relajarse.

Los sementales y sus bandas.

Los que fueron solteros el año pasado, están marcados con *. Los demás tiene el primero año en que tenia yeguas después de su nombre.

Amiguete. 2007. Sabino, fuerte y normalmente pacífico, estaba en buena forma pero había perdido mucho de su banda. Tenia 3 yeguas y una potra de 2 años, las que recogió más a menudo que en años anteriores. Sólo una de las yeguas estaba visto con él 2010.

Bambino. 2009. Marrón oscuro, como chocolate, careto, calzado alto pierna izquierda. 2 yeguas que no estaban con él 2010. Tiene una desviación importante de una rodilla pero está perfectamente capaz de defenderse.

*Chocolate. La misma capa, careto, muy grande. 4 yeguas, 3 potros 1-2 años, 1 potra. Con la banda de solteros 2010.

Dorado (ya semental en 2007) Palomino, fuerte. Tiene en su banda Vaso de Leche, un macho fuerte de 4 años, que ha vivido con él dos años; 1 yegua, 4 potros de 1´2 años y un soltero bayo que se murió infectado por pitium. Dorado no estaba en buena forma cuando llegamos y durante nuestra estancia se empeoró hasta estar evidentemente enfermo. Poco a poco dejaba la defensa y la vigilancia de la banda a Vaso de Leche, con quien está estrechamente, tiernamente, vinculado.

*Esplendido. Alazán tostado, crin un poco gris, estrella, cordón y mancha de carne; calzado hasta el corvejón pie izquierdo y bajo pie derecho. Comparte su banda con otro macho, alazán brillante; 3 yeguas, 1 potro 1-2 años. Ambos machos fueron con los solteros 2010.

Furia. (Ya semental en 2007) Negro, estrella pequeña, calzado muy bajo pie ¿. Ahora el más mayor de los sementales, Furia se mostró más defensivo de su banda que antes y ha perdido varios miembros. 4 yeguas, 1 potrillo, 1 potro 1-2 años, 2 potras 1-2 años. Parece que el mulo negro le robó más 3 yeguas y sus potros de 1 año.

*Joropo. Alazán claro, mancha carne, crin clara. Con otro macho amarillo y uno capino, tiene 2 yeguas y 2 potros 2 años. En 2010, llamado “Sevillano”, consiguió una yegua durante una semana pero la perdió.

M1. Una banda mixta compuesto de 4 solteros y 2 yeguas jóvenes, aunque a veces hay más solteros.

*Nicos. Hay 3 machos fuertes de capa baya rica, casi indistinguibles (es decir, no los distinguimos cuando estaban más jóvenes y vagaron en todo lado) excepto por la cara. Todos fueron “topos” en las bandas de Dorado y Elegante en 2010. Nicordón y Nico Lucero mantienen juntos 4 yeguas, 1 potrillo, 3 potros de 1-2 años.

* Nicolas, el tercer Nico, tiene 4 yeguas, 2 potros 1-2 años y una potra 1-2.

* Opaco. Alazán/camaruco (con negro en la crin y cola), lucero, cordón y mancha carne. Tenía 3 yeguas todas paridas pero una (y su potrilla) se murieron. Se vio Opaco el año pasado como soltero intentando progresar a ser semental.

Padrote. 2009 Bayo, careto, calzado alto atrás, tiene 4 yeguas, 2 potrillos, 4 potros 1-2 años, 4 potras de misma edad. La primera yegua que consiguió, una sabina con oreja caída, todavía está con él. No tan fuerte como el año pasado y perdiendo peso, Padrote al final de Abril apartó su banda por completo de la manada.

*Ron. Castaño sin marca, fino; con los solteros en 2010. Tenía 3 yeguas pero una se murió.

Total

12 bandas natales, tres con 2 sementales; 1 banda mixta; 1 banda de 7 solteros, liderado por un alazán, Jesús, que actúa como semental.

Hay un potrillo, débil y con barriga muy hinchada, que va con una potra de 1-2 años con cola tricolor. Pareció huérfano.

Estos suman a 107 individuos. Dejamos la manada con 117. Los demás 10 no andan con una banda en particular sino vagan de una a otra, son jóvenes solteros o potras.

Se notó que la gran mayoría de las yeguas habían cambiado bandas desde 2010. Aunque la mayoría de estas quedaron con la misma banda durante nuestra estancia, hay algunas que son vagabundas convencidas. La Gitana, una yegua negra grande muy parecida a Furia y el desaparecido Humo, estaba mayormente con Furia pero, como es su costumbre, un poco en todo lado y durante varios días entre los solteros. En otras poblaciones las yeguas que cambian bandas son propensas a perder sus potros, en parte porque las yeguas de las bandas en que entran, las agraden protegiendo la estabilidad de la banda. Sin embargo Gitana ha criado con éxito: la Gitanita (2006), la que perdió su primero potrillo este año, el Gitano (2007) que estaba con Amiguete en 2010 pero este año en todo lado, la Gitanilla (2009) y otra potrilla este año, un record admirable ya que todos son sanos. No hemos visto las yeguas de una banda agredir a una nueva yegua entrando.

Cambios en la dinámica social

En 2010 había 21 solteros, más que vimos anteriormente porque desde 2008 la manada “mansa” del hato ha producido bastante potros y no había necesidad de capturar solteros cimarrones.. Este año, con la muerte de tantos sementales (6 no contando Orejas, que a veces tenia yeguas y otros años estaba con los solteros) y la molestia de los mulos, la convivencia pacífica de la manada ha sido severamente perjudicado, en parte por el número de solteros y la abundancia de yeguas dejadas sin semental. Hemos visto, año tras año, un semental nuevo con su pequeña banda de 1 o 2 yeguas mantenerse afuera de la masa de la manada, mientras los sementales experimentados convivieron juntos sin conflicto por medio del intercambio de señales sutiles y respetadas, a menudo amistosos. Este año mitad de las bandas fueron de nuevos sementales, entonces no fue posible mantener esta estrategia y retener una masa central, el núcleo a que todos se dirigen en caso de estampida. Sin embargo parece que a los sementales nuevos les falta la experiencia o confianza para relajarse cuando las bandas están cercas.

Estos cambios se ven reflejados en dos medidas: la distribución de las bandas, y las interacciones entre los machos.

Distribución de las bandas.

La manada siempre ha pasado la noche en la zona sur, donde la pobreza del pasto fue quizás compensado por su aspecto abierto y libre de puma; se movía a la parte central antes de la alba. Este año el pasto había mejorado debido al terraplén nuevo, que retiene agua después de las inundaciones. La manada tardó al pasar el pequeño lomo entre las islotas y en la mayoría de nuestras observaciones, estaban todavía al sur o pasando el lomo.

En vez de formar una masa de bandas libremente mezcladas mientras pastaron o descansaron después de pasar a la parte central, las bandas se separaron, aunque sólo por 10 a 50m. Los solteros y los sin banda fija se movían entre ellas y los mulos causaron corridas y galopadas constantemente. Durante nuestra estancia la banda de Dorado se separó cada vez más, a hasta 50m., y se mantuvo bien juntada, aumentando esta tendencia mientras Dorado se empeoró. Durante la última semana la banda de Padrote también se encontró más separada: él también estaba perdiendo condición.

Interacciones entre machos.

De 33 interacciones bien observados entre sementales identificados,

En otros años aproximadamente mitad de los contactos entre sementales fueron amistosos y nunca habíamos visto conflicto físico.

Una de las interacciones amistosas fue notable. Gitana y su potrillo apareció a buen galope desde 300m., perseguido por un mulo y dirigiéndose hacia Amiguete, que salió galopando atrás cuando le pasaron. Los 3 volaban hacia la próxima banda, la de los Nicos, y un Nico salió galopando hacia ellos. En este punto Gitana se dio la vuelta y galopó en la otra dirección. Amiguete y Nico se saludaron amigablemente; Nico volvió a su banda y Amiguete resumo la carrera. Al pasar la banda de Bambino, este salió pero Amiguete le paró enfrentándole con un manotazo y chillido. Mientras tanto Gitana había conseguido esconderse en un bloque de caballos y perder su perseguidor, entonces Amiguete volvió a su banda tranquilamente. Gitana no es de la banda de Amiguete pero tenía una potrilla, lo que siempre llama la atención de un semental.

Nicordón protesta porque Amiguete (a la izquierda por detrás de las yeguas) está demasiado cerca de sus yeguas. No parece que las yeguas están impresionadas aunque Amiguete sí.

No se podía ver ninguna evidencia de jerarquía de dominancia entre los sementales, sino que todos fueron más defensivos de sus yeguas cuando estaban cubriendo o tenían una yegua con celo. Furia, el mayor de todos, fue bastante más agresivo que en otros años cuando estaba cubriendo, pero en 3 ocasiones se movía, con su banda, al recibir un empujón de la cabeza de un semental joven.

Aparte del incidente al cruzar el lomo, ninguno de los Nicos agredió ni hizo exhibiciones a otros sementales, y estaban más propensos a estar en el medio de todos las bandas. ¿Es coincidencia que todos fueron topos como solteros, no Latin Kings como Opaco y Joropo? Ambos últimos entraron en intercambios agonísticos, los Nicos no.

Había 17 interacciones entre semental y soltero(s), de los cuales 13 fueron amistosos. En una, Ron pasó más que una media hora entre los 7 solteros, mayormente oliéndoles, con contactos naso-nasal, frotando cabeza o cuello contra el cuerpo de otros más que juego-pelea. Luego volvió a sus yeguas.

4 veces, un semental echo a un soltero con empujón de la cabeza y orejas aplastadas.
Vale decir que el conflicto corto notado arriba, el alazán que enfado a Nico podía haber sido un soltero.

Vimos 26 ejemplos de juego-pelea entre solteros o potros, con duraciones entre 8 sg. y 40 minutos (en fases). Una vez, un potro de un año empezó de jugar con un soltero, que estaba demasiado bruto; el potro boqueaba y el soltero desistió de jugar.

11 veces el mulo criado en la banda de Amiguete hizo juego-pelea con un o dos solteros, y 2 veces un soltero jugo con el mulo negro.
Los juegos entre los potros de un año o menos, son del mismo estilo aunque menos energéticos.

Los mulos.

Ya que estamos interesados en caballos no mulos, nuestros observaciones de los mulos fueron poco sistemáticos y mayormente notadas por enfado. Incluyen:

No es difícil ver porque los sementales no estaban tan relajados como normal, ni porque había tan pocos potrillos.

El semental y la unidad de la banda

En esta población, está claro que es la yegua que escoge quedar con un semental y no al revés: con las bandas tan apretadas e incluso mezcladas, un semental no puede obligar a una yegua a quedar con él.

(Fotos 5a y 5b)

En esta banda hay dos machos: el semental Esplendido cubriendo una yegua, y el alazán en el centro mirándoles. Cuando el alazán intenta cortejar la yegua unos diez minutos más tarde, se encuentra rechazado.

La baya tiene claro cual semental es suyo.


El semental actúa no sólo como el protector de la banda sino también su punto de referencia en caso de peligro. Tiene vínculos fuertes con todos los miembros de la banda, que expresa por visitarles y saludarles con contacto naso-nasal, tocar brevemente el cuello o cuerpo del otro, pasar el cuello por el cuello o cuerpo del otro, descansar casi tocando el cuerpo de su favorita y jugar o asear suavemente con los potrillos, sobre todo los machos. Había 3 o 4 ejemplares cada día, más que en otros años, quizás una reflexión de la falta de confianza de los sementales en las circunstancias. Particularmente notable fueron los contactos entre la banda D, que también descansaron siempre muy apretados.

La piña es la formación semicircular de los miembros de una banda, cabezas adentro, con el semental perpendicular a la boca abierta del semicírculo y orientado con la brisa pasando a través de su cuerpo hacia los demás. Se lo ha notado siempre después de una estampida cuando la banda se re-encuentra. Se lo veía también tres veces después de pasar el lomo entre el sur y la parte central, lo que siempre pone los caballos un poco nerviosos ya que no pueden ver el otro lado al subirse. Una vez la banda se posicionó en piña pero el semental notó un potro ajeno a su banda, le echo y le persiguió, aunque no agresivamente, a unos 50m. antes de volver y resumir su posición.

Esta formación, distinto de la agrupación casual de los caballos al descansar, nos ha parecido una manera de reafirmar la unidad de la banda después de un disturbio, ya que la brisa lleva el olor del semental hacia los ollares de los demás. No está descrito en la literatura científica, entonces no sabemos si es una característica única a esta población, en la cual el peligro y la mezcla de bandas son constantes.

Otras maneras de mantener la banda unida es la recogida por el semental, lo que vimos 3 o 4 veces cada día (3 o 4 veces cada semana, y estas solamente cuando había una yegua con celo, fue la norma en otros años).

En 6 ocasiones, un semental siguiendo su banda sobre la marcha, volvió a recoger a un potrillo dormida dejado atrás; en 3 de estas, la madre estaba flaca y el potrillo también. Otras veces, un semental paró durante una marcha y cuidadosamente recupero una yegua tan flaca que no podía mantener el ritmo de las sanas. Nos llamo la atención porque normalmente la banda, incluso el semental, abandona una tal yegua. Dos veces, cuando la manada estaba huyendo de los vaqueros, Nicordón volvió para acompañar una yegua tan flaca que no pudo correr.

Se vio los vínculos entre yeguas y sus potros, entre dos potrillos hermanándose, y entre semental y sus potros, expresado por el aseo mutuo. No lo hemos visto entre dos yeguas adultas.
Dos estudiantes, Enrique Zunzunegi y Mariana Puchet, hicieron un estudio piloto sobre las interacciones dentro de dos bandas, las de Opaco y de los Nicos, durante diez días, registrando 38 categorías de acción. De todos las interacciones dentro de una banda, el semental estaba involucrado en 75%: destaca la frustración e ansiedad provocadas en los sementales domésticos al deprimirles de contactos con otros. Los únicas agresiones fueron provocados por sementales intentando cortejar a las yeguas entrando con celo. Aunque una yegua nuevo entró en cada banda, no estaba agredida por las demás. Los Nicos se mostraron buenos amigos, aseándose y no había fricción incluso cuando una yegua entro en celo. Nicordón estaba también muy amistoso con la yegua flaca, la que volvió a acompañar cuando no pudo mantener el ritmo de la estampida.

Los Nicos y su banda. A la izquierda, Gitano, el potro de la Gitana, al lado de Nicordón.

Cubriciones.

Vimos en 25 ocasiones, sementales cubriendo yeguas (no contando los 6 veces que los mulos los impidieron, ni una vez cuando una yegua daba cabezazas a Eplendido mientras cubrió una potra que pareció hija de la yegua; Esplendido desmonto).

Dos de las 25 veces, el semental (Padrote, Joropo) cubrió con éxito dos veces separados por entre 20 minutos y 2 horas. Una vez, las primeros dos intentos de cubrir fueron sin éxito pero el tercero exitoso; estos se siguieran separados por solo pocos minutos (Furia).

De los demás 22 veces, 14 fueron sin éxito, a menudo por la torpeza del macho o por retraerse antes de eyacular. Todos las montas inadecuadas fueron por nuevos sementales o solteros. Por ejemplo Vaso de Leche intentó dos veces en una mañana de montar a una yegua pero no se oriento correctamente, mientras Ron se echo atrás al último momento eyaculando al suelo, dos veces.

Es normal que un semental monte dos o incluso tres veces para conseguir su meta, ya que la posición cansa y la yegua puede moverse. Un semental experimentado, como Furia, desmonta, se recupera y intenta de nuevo. En los casos de las montas inadecuadas de los jóvenes, no persistieron sino se alejaron. A menudo los jóvenes machos tienen miedo de las yeguas mayores porque en su experiencia como potros o solteros, estas les rechazan rotundamente. Además su única experiencia previa de la monta es en juego con otros solteros, lo que les enseña donde montar y como coordinarse pero no incluye intromisión y suele ganarles una patada. Entonces la monta exitosa requiere más práctica y persistencia de lo que se suele asumir. El cortejo, lo que los jóvenes suelen omitir, provoca la yegua a orinar, al cual el semental hace Flehmen, estimulando el órgano vomeronasal y su libido.

En fin, los sementales jóvenes demostraron su falta de experiencia.

Jesús, uno de los solteros, adoptó el rol del semental hacia ellos: los recogió, estaba el más vigilante y él que salió de la banda para investigar amenazas. En esto, se ve cómo el más mayor de una banda de solteros practica el rol que asumirá al conseguir yeguas.

Una vez, Chocolate salió de su banda hacia los observadores sentados en un grupo, los miró fijadamente, escarbó con una mano y defeco, girándose para oler sus heces antes de volver a sus yeguas: es decir, el comportamiento que demuestra a otro semental.

Dorado, a la izquierda de Vaso de Leche, está perdiendo peso y al final de nuestra estancia estaba evidentemente enfermo. Ya que siempre ha tenido un vínculo estrecho con Vaso de Leche, que no es su hijo, le deja la responsabilidad de vigilar y proteger la banda. El soltero a la izquierda se infectó con el micro organismo Pitium, lo que le hizo una herida de la cual finalmente se murió.

Liderazgo.

Continuamos las observaciones empezados en 2010 y confirmándolas: no podemos ver una yegua líder fija sino que la banda siga cualquier miembro que se desplaza con clara intención. Una vez en movimiento es normal que uno u otro miembro de la banda se adelante y así van cambiando.

Víctor Ros, que estudió este asunto, concluyo que se debe separar los desplazamientos de una banda en tres clases:

  1. Movimiento hacia un sitio determinado. En los casos que observamos, fueron el desplazamiento para cruzar el lomo para llegar a pastar en la arte central desde el sur, y el desplazamiento hacia el agua.
  2. Alejarse de un sitio o situación p.e. los desplazamientos dirigidos por el semental o los evitando un disturbio p.e. creado por mulos.
  3. Un derive de la banda durante el pastar o al cambiar actividades p.e. al descansar, al tumbarse o revolcarse, cuando estos están seguidos por los demás miembros de la banda.

Según nuestras observaciones:

  1. Los caballos demostraron miedo, a grado bajo, al cruzar el lomo: a menudo y sobre todo los de la banda adelante anduvieron tensos, apretados y a veces trotando; se pararon a menudo mirando adelante. Si nos vieron en este punto no cruzaron aunque el resto del tiempo no tienen miedo de nosotros. Al cruzar el lomo tienen que pasar entre los islotas con sus grupos de árboles y peligros de puma; además no pueden ver el otro lado hasta llegar en cima.

    En estos casos los sementales a veces iban adelante, sobre todo Padrote o Dorado, que iba alternando con Vaso de Leche. Sin embargo podían parar y dejar adelantar la banda, o viceversa.
    Cuando una marcha terminó al agua, solía ser con una yegua lactante adelante. Estas yeguas suelen estar todavía acompañadas por sus potros previos de 2 años, que las adelantan, a veces con un amigo del mismo edad. En estas marchas el semental normalmente va atrás pero puede ser seguido por los potros de 2 años, los que son soltando sus vínculos con la banda y incluso pueden desviarse, o por una yegua flaca.

    Una de estas marchas fue liderado por mulo A (banda Padrote).
  2. No había padrón excepto que el semental iba atrás.
  3. El derive puede ser liderado por cualquier miembro, con el semental atrás. Sin embargo puede ser él que empieza un periodo de descanso.

    Necesitamos más datos para ver si la esquema de Ros nos sirve aclarar algo. Observando la manada de pottokas en España, donde las bandas natales están siempre bien separadas, es útil. Las marchas definidas hacia agua siempre son lideradas por las yeguas lactantes, a veces con sus potros mayores adelantándose, pero sobre la marcha otra yegua puede adelantar. El semental siempre va detrás de todos. En otras marchas se ha visto un semental como líder a veces. Los alejamientos de una banda en particular siempre son liderados por la misma yegua mayor que tiene mucho miedo de las personas. En los derives la banda puede seguir cualquier, e a menudo un inmaduro.

Los corocoro rojos vuelan en formación y también parece que están siguiendo un líder, pero eso se va cambiando durante el vuelo.

La defensa

20 observaciones de defensa confirman las 50 ya existentes (véase resumen 2010).

1. Evitación de sitios de peligro.

Los caballos normalmente no entran las islotas boscosas, Flor Amarillo, Flor Blanca y El Camaruco. El hecho de encontrar potrillos matados por puma después de la muerte de su madre en una islota, subraya el peligro real. Al cruzar el lomo entre las islotas, los caballos mostraron su aprehensión cada mañana, parando con las cabezas altas, apretándose, asustándose fácilmente y/o trotando.

En otros años no han cruzado el lomo allí sino más al este, donde este año habían construido el nuevo terraplén. Aunque habían terminado, las obras con máquinas enormes y ruidosas puede haber provocado el cambio de ruta.

2. Susto.

Las “amenazas” que provocaron sustos fueron: vaqueros, la llegada del camión, los observadores (algunos se marcharon demasiado cerca de la manada) o nada que podíamos averiguar, a menudo en las islotas (puma imaginario o verdadero).

3. Huída

Por codificar las acciones en cada caso usando una esquema de letras y flechas, se puede constatar que una huida típica tiene los pasos siguientes:

4. Huídas atípicas

Sin embargo, muchos sustos o huidas no son típicos:

El juntarse como paso previo al huir, es tan importante que a veces una banda huye hacia el peligro para juntarse con otras bandas (p.e. asustados por la llegada del camión, se arrancan y huyen cruzando su trayectoria si hay un grupo grande al otro lado).

Investigando, un pequeño grupo demuestra el mismo padrón de juntarse y sincronizar sus acciones.

Se ve sincronía en otros actividades, p.e. revolcarse, tumbarse e incluso orinar.

Otras observaciones.

1. Boquear. Se vio potrillos o potros de un año, boqueando a adultos, sobre todo machos, 6 veces. 3 veces el macho respondió por echar el potro agresivamente: de hecho, una vez un potro siguió boqueando tanto tiempo y con tanta persistencia que el macho fue incapaz de avanzar y amenazo el potro. Destaca que el boquear no es una señal de sumisión, como se suele pensar, ya que por definición una señal de sumisión inhibe agresión.

2. 2 veces, yeguas agredieron (empujón de cabeza, embestir con boca abierta) a machos intentando cubrir sus potras; uno fue un mulo, el otro semental nuevo.

La doma

Otros años, hemos trabajado con los potros de dos o tres años que ya tienen las experiencias de estar lazados, tumbados y marcados con hierro, además de estar forzados dentro de la manga de la vacas (que les queda muy grande ocasionando que algunos se den la vuelta, se ponen en cima unos de otros etc) mientras los llaneros intentan pincharles con vacuna o desparasitante. Es entendible que ven la gente como igualmente peligroso que el puma y es difícil cambiar su actitud.

La gran mayoría de los alumnos no tiene experiencia con caballos tan aterrorizados y no anticipan bien las situaciones en que el caballo se siente obligado a defenderse, lo que hacen con suma rapidez y eficiencia. Un cambio de dos centímetros en la posición de la persona en relación al caballo, puede provocar tal defensa; un error en la rapidez o ángulo del acercamiento al caballo puede provocar su huida y colisión con las barras del corral, con peligro de matarse, o igualmente su defensa violente. Para evitar accidentes, entonces, he tenido que adoptar métodos en el amansamiento y doma que son seguros para los alumnos mientras aprenden las artes necesarias. Estos métodos funcionan y bien, pero son lentos. Normalmente los caballos presentados un año no se montan hasta el segundo: ya que normalmente tienen dos años cuando les amansamos, este ritmo es lo adecuado.

A los llaneros, y sobre todo a Pela’o el jefe, les gusta los resultados. Los caballos domados por nosotros no son peligrosos, no corcovean, escuchen mucho mejor. ¡Pueden tocar sus pies! cosa impensable con los domados por ellos; incluso más increíble, se puede montarles sin atarles con los ojos tapados y abrir las puertas montadas, cosas que normalmente no se pueden hacer hasta el caballo está montado varios años. Pero el ritmo del trabajo no les impresiona para nada, les parece que pasamos demasiadas horas en ello.

Siempre he insistido que sería mejor amansar los potros antes de empezar con los hierros y vacunas, pero no tuvimos la oportunidad hasta este año, cuando nuestros potros tenían sólo un año y medio y estaban sin marca de fuego. Me daban la impresión que sí estaban vacunados, porque tenían más miedo que los cimarrones que hemos amansado, pero esto no se aclaró. Sin embargo estaban mucho más fáciles a amansar y trabajar que los que hemos tenido en otros años.

Los paseos de ramal relajan a los potros y son una buena oportunidad de avanzar la doma p.e. cogiendo manos y pies, o poniéndoles un jersey en cima, de manera casual. En los corrales han pasado mal en las manos de los vaqueros y son más desconfiados por algo nuevo. Se ve que el potro en el centro, Chileno, con Víctor de Patagonia, no lleva cabezada de cuadra. Aquel a la derecha está consciente de un peligro que su domador Enrique no ha visto.

Había un incidente interesantísimo durante la doma que me daba la inspiración para uno de mis artículos para la revista Galope. Lo adjunto abajo tal y cual apareció en la revista.

El antropomorfismo, o pensar que los animales piensan como nosotros, suele engañarnos.

Conceptos engañosos

Durante toda nuestra historia los seres humanos nos hemos pensando superior a los animales. Poco a poco estamos descubriendo que muchas de las habilidades que hemos considerado únicamente humanas, no son: los animales también los tienen, aunque no tan desarrolladas. No somos los únicos que pueden diseñar y usar herramientas, ni los únicos que pueden usar idioma, contar o tener cultura. Las raíces de estas habilidades se encuentran en los animales, aunque no hay duda que hemos especializado en llevarlas más allá que ellos.

Así es la habilidad de formar conceptos. Es una de nuestras especialidades, la capacidad de analizar nuestras observaciones o experiencias y ver una cualidad intangible en común hasta que podamos hablar o discutir sobre conceptos en vez de los ejemplos concretos. Nuestros caballos pueden llegar a formar conceptos, sobre todo los usados para el trabajo de campo o ganado, cuando la faena se presenta de mil formas pero siempre con los mismos fines. Sin embargo a menudo nos engañamos por atribuir conceptos al caballo cuando no los tiene.

Confianza

Un ejemplo ocurrió durante el último curso en Venezuela. Normalmente nos dan caballos de tres años para amansar y domar. Sus experiencias previas de la gente son solamente aterrorizantes: perseguidos alrededor de un corral, lazados, tumbados por la fuerza y marcados, o forzados a pasar por una manga inadecuada mientras la gente los atacan con pinchazos de vacunas. Naturalmente es difícil luego convencerles que no queremos comerlos. Pero este año nos daban potros de casi dos años, sin marcar (aunque creo que estaban vacunados) y estos perdieron su terror de nosotros más rápidamente.

Uno, de Víctor de Patagonia, se colisionó con las barras del corral el primer día, haciéndose una herida en el frente. Sin embargo Víctor se puso a amansarle, sentado al suelo con hierba fresca para que el potro “Chileno” aprendiera a venir y examinarle. El tercer sesión “Chileno” estaba acercándose con certidumbre y comiendo hierba entre los brazos de Víctor apoyados en sus rodillas, mientras Víctor tocó sus mejillas suavemente. Tenía la cara tan cerca que Víctor podía ver que la herida, que el flequillo cubrió, estaba llena de gusanos.

Allí la única manera de curar tal herida en un animal sin tocar es lazarle y tumbarle, exactamente la experiencia traumática que intentamos evitar. Sin embargo no había otra manera y se lo hizo. Víctor se desanimo. “Después de todo mis esfuerzos para que coja confianza, la habrá perdido por completo después de esto”, dijo.

Pero al sentarse con su hierba el día siguiente, vio asombrado que el potro vino en inmediato. Pues ¿esta experiencia horrible no había afectado su confianza?

Estímulo-respuesta

Uno de los pilares fundamentales de la ciencia es lo de buscar la explicación más sencilla que sirve. A su más sencilla, la conducta aprendida se trata con una respuesta determinada a un estímulo determinado. Si le resulta bien, el animal repite la respuesta la próxima vez que el estímulo se presenta; si le resulta mal, intenta escapar cuando el estímulo se presenta. “Chileno” había aprendido que al ver Víctor sentado, acercarse le resulto muy agradable. Tumbarle no cambió este aprendizaje ya que el estímulo que vino antes no fue Víctor sentado sino vaqueros agitando cuerdas. La experiencia le dejó con miedo de la vista de las cuerdas agitadas y de tocarle al frente, eso sí.

Víctor trabajo con mucho entendimiento y tacto, llegando al colocarle una cuerda alrededor del cuello. Al ver la cuerda corrida hacia la mano de Víctor, ahora de pie, entro en pánico y corría como un loco. Víctor no tiro de la cuerda y después de hacer algunos kilómetros alrededor del corral, por fin “Chileno” se paro. Con toquecitos suaves Víctor le enseño seguirle de ramal desde el cuello; siempre los enseño así, antes de poner la cabezada, porque encuentro que es más fácil para ellos a entender. Normalmente le ponemos la cabezada el día siguiente, cuando ha entendido lo que es ramalear, pero con “Chileno” no hubo manera: todavía no se dejo tocarle la cara aunque desfruto las acaricias del cuello y el cuerpo. Entonces se le llevo tranquilamente con la cuerda en su cuello y respondía bien. “Chileno” paro cuando Víctor paro, pues no había tirones ni presiones fuertes.

Un día llevado así, “Chileno” se asusto por alguien por detrás y salió corriendo. La cuerda tenso y de repente entro en pánico al sentir lo que temo tanto, la presión fuerte al lazo. Había una pelea tremenda. Víctor perdió el equilibrio y acabo al suelo. En seguida “Chileno” desistió de pelear y le acerco con calma, la respuesta que había aprendido al ver Víctor al suelo.

Esta pequeña historia ilustra perfectamente que al pensar del concepto generalizado de la confianza, en esto caso la confianza que “Chileno” sentía (o no) hacia Víctor, no llegamos a entender lo que ocurría. Sin embargo al considerar sus respuestas a los estímulos que “Chileno” reconoció como positivos o negativos, se lo entiende bien.

Entonces ¿la confianza no existe?

Sí, existe. Todos conocemos caballos que parecen convencidos que nada que proponemos, por lo raro que sea, les hará daño. Sin embargo les cuesta muchas más experiencias variadas de lo que pensamos para llegar a esta conclusión. No llegan a formar conceptos tan fácilmente como nosotros, separan sus experiencias y las tratan una por una.

En el trabajo libre en el picadero redondo, llegamos a lo que parece una confianza impresionante en muy poco tiempo, por medio de dar al potro una variedad de experiencias mucho más amplia que las dadas por solamente darle cuerda. Pero no nos engañamos que esta confianza aparente garantice que no se asustará a los estímulos nuevos y sorprendentes de la calle, como bolsos plásticos volando en el viento. Por eso le enseñamos cuidadosamente que al tener un susto o miedo, la reacción que le da los mejores resultados es la de parar y buscar nuestro consejo. Es la reacción natural del caballo asustado en la vida salvaje, la de buscar su banda y llegar a una decisión colectiva sobre si huir o no. No le cuesta tanto aprender a transferir esta reacción a nosotros. Si nuestra reacción es la de hacerle dolor castigando su boca, intentará huir; si nos mantenemos calmados, se calmará.

Entonces el concepto de la confianza es útil para nosotros, porque nos lleva a tratar al caballo de manera agradable; pero si queremos enseñarle bien, mejor que pensamos de estímulos, respuestas y sus consecuencias para el caballo.

Analizar las reacciones del caballo en términos de los estímulos exactos que las provocan en vez de conceptos globales también nos explica porque uno de nuestros conceptos más queridos, la de la obediencia, suele llevarnos a malentendidos.

Obediencia

En términos científicos, quiere decir que el caballo siempre responde al mismo estímulo con la misma reacción. Tiene la conexión estímulo-respuesta bien implantado, está bien enseñado. Si no lo tiene claro, castigarle no le ayudará. Lo que necesita es volver a las bases y aprenderlas bien, por refuerzo positivo y repetición.

Cuando montamos, los estímulos que damos al caballo son complejos: combinaciones de sensaciones dados por nuestro cuerpo, su equilibrio, tono muscular, distribución de peso etc. y las presiones de las ayudas. Si cambiamos uno de estos factores, no estamos aplicando el mismo estímulo y es fácil que el caballo no responda como esperamos. Si aplicamos las ayudas con más fuerza que lo normal y con el cuerpo más rígido que lo normal (como suele ocurrir cuando encontramos resistencia), no estamos aplicando los estímulos que reconoce, sino otros que naturalmente, por reflejo, producen rigidez. Resulta lo que llamamos desobediencia.

Es imposible que dos de nosotros montamos iguales, incluso cuando estamos enseñados por el mismo profesor. Las sensaciones que damos al caballo son distintas, tenemos acentos distintos. Por eso el buen jinete, al montar un caballo desconocido, no piensa que tiene toda la razón por su asiento perfecto y uso correcto de las ayudas: experimenta, ajusta, siente las reacciones del caballo, hasta que encuentra los estímulos exactos al los cuales el caballo le da las mejores respuestas.