Primer Curso año 2008

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Cátedra Libre de la Universidad Centro occidental Lisandro Alvarez (UCLA), Barquisimeto, Venezuela

Primer curso Internacional de Etología y Doma de los Criollos Venezolanos.
Hato los Camarucos, Mantecal, Apure. 4 a 28 de abril de 2008.

Contenido

  1. Introducción
  2. Observaciones sobre el comportamiento, la organización social y las dinámicas de la población de un atajo de criollos cimarrones
  3. La doma

 

1 Introducción.

En muchos de los países colonizados por los europeos durante los siglos 16-19, no existían caballos autóctonos p.e. los Américas, Australia, sud Africa y numerosas islas. Los colonizadores importaron caballos de sus propios países. A menudo estos se escaparon, se adaptaron a las condiciones locales, y continuaron a criarse como cimarrones (mustangs, brumbies).

En Venezuela, los conquistadores y colonizadores trajeron caballos peninsulares de varios tipos, aunque no se sabe su precedencia exacta. En las vastas planicies de los Llanos estos cimarrones se criaban con éxito a pesar de las condiciones duras, que seleccionaban un criollo con una estampa reconocible. Pequeño (1m 40), súper-resistente, con la cara recta y ancho de frente, el dorso fuertísimo y la grupa caída, a menudo castaño o bayo claro, son más parecidos al antiguo marismeño del sur de la península que al andaluz, el tipo de la meseta o los ponys del norte, aunque sólo el análisis de su ADN comprobará su precedencia.

Las condiciones en los llanos son extremos. Hay dos estaciones de 6 meses: un verano seco (Noviembre-Abril) y un invierno con lluvia incesante (Mayo-Octubre). Después dos meses de lluvia, los llanos se inundan aparte de islotas pequeños. Hay plagas de samburus (mosquitos), tábanos y otros insectos mordedores que traen parásitos de sangre como Tripanosoma y Babesia. Así los caballos disfruten de buen pasto sólo 3 o 4 meses del año, al inicio del invierno y el inicio de verano.

Los cimarrones pastan en la frescura del alba
Los cimarrones pastan en la frescura del alba

La tierra es muy ácida, la vegetación tipo sabana con zonas de matorral y bosque. Algunos de los árboles leguminosos producen semillas ricas muy apreciadas por los cimarrones.
Aunque se ha seleccionado por estas condiciones, el criollo puro está desapareciendo. Hay varias razones: la competición con las vacas, que tiene los mejores pastos; las brotes de encefalitis fatal; la captura de muchos ejemplares por los llaneros por su trabajo; la alta mortalidad entre estos debido a la doma bruta y estresante, que baja su resistencia contra los enfermedades y parásitos que llevan; el cruzamiento con otras razas con el intento (erróneo) de “mejorar” la raza, etc. Se ha descubierto, algo tarde, que no hay mejor tipo del caballo para estas condiciones, y que la nobleza y resistencia del criollo pueden conllevar un papel de mucho valor en el mondo ecuestre. Lo que le falta es comida, salud, y buena doma.

Las metas de la cátedra son el estudio, la preservación y la creación del criollo puro, usando como fundadores de las manadas los criollos libres de la anemia infecciosa.
El primer curso internacional sobre el comportamiento y doma de los criollos se realizó en Abril 2008 con la ayuda y el apoyo de Dr. Jose Luis Canelon, de la Cátedra, y Dr. Julio Vargas, dueño del Hato los Camarucos. Tuvimos dos metas en particular: primero, determinar la composición, la organización y viabilidad de un atajo (manada) de cimarrones, uno de los últimos que quedan; segundo, la aplicación de los métodos no violentos de la “doma natural” a unos ejemplares, con la esperanza de estimular la interesa de los ganaderos y llaneros.

Hato los Camarucos extiende 14,000 ha. cerca de Mantecal, Apure. Es un hato llanero típico. Cuando estaba vallado, se encontró un atajo de 300 cimarrones. No había vallas internas hasta hace 15 años, cuando el territorio de los criollos estaba reducido. En 2001 mitad del atajo fue encerrado en un potrero de 1000ha. y dejado criarse sin manejo (aquí “los cimarrones”); la otra mitad (“el atajo manso”) fue separado y manejado para aprovisionar los caballos de trabajo del hato. Dr. Vargas no ha notado ningún cambio en el comportamiento de los cimarrones desde su encierro, con la excepción de que antes de este encierro, en invierno iban a otra zona de la finca y ahora no pueden.

Los cimarrones comparten su potrero con 800 vacas, mayormente brahma, durante el verano; estas se reducen a 400 durante el invierno. Por eso, sufren molestias bastante frecuentes (1-2 veces por semana) por el trabajo de los vaqueros.

Cuando el atajo manso no produce bastante potros para domar, los llaneros capturan algunos cimarrones solteros. Dr. Vargas estima que por norma se quita 6 al año, aunque a veces es 10 y a veces ninguno.

Hay también algunos burros.
De vida salvaje, hay abundante. El puma y el jaguar son los depredadores importantes, matando bastante potrillos. El murciélago vampiro infecta los caballos con la rabia. El caimán, la baba y la anaconda infestan las aguas, y hay numerosos serpientes venenosos. Más pacíficos son los chiguiri (capibara), el venado, el oso hormiguera, el zorro y los aves abundantes, aunque los últimos son responsables para traer las brotes de encefalitis.

El chiguiri, o capibara, es el mamífero salvaje más abundante en el hato
El chiguiri, o capibara, es el mamífero salvaje más abundante en el hato

Curso 2008.

El primer curso sobre el comportamiento y doma de los criollos se montó en Hato los Camarucos en Abril 2008. Impartido por Lucy Rees, etóloga y domadora, con la ayuda de Vanesa Ugarte, domadora especializada en la doma de los pottokas cimarrones del Pais Vasco, el curso tenia 15 alumnos, 11 de España, 2 de Chile, 2 de Venezuela; un llanero del hato, Arturo, se juntó al curso después de interesarse en nuestros métodos (ve. apéndice para una lista de los alumnos). Aparte de los profesores, sólo Jose Miguel (Chile), Abi y Arturo (Venezuela) tenían experiencia con la primer doma de los caballos cimarrones.

El curso se dividió en tres partes:

  1. La observación de los cimarrones, su comportamiento y su organización social;
  2. El amansamiento y la doma de los caballos jóvenes, cimarrones o del atajo “manso”, y una mula;
  3. Las sesiones teóricas sobre la etología.

El curso duró 24 días durante Abril. Esta temporada se escogió por dos razones:

  1. Es la estación del parto y la cubrición.
  2. Es el fin del verano, y los cimarrones tienen pasto muy pobre. Su hambre facilita su amansamiento.

Los cimarrones.

En 2001 había 150 según Dr. Vargas; en Abril 2008 encontramos 140 (esta cifra incluye los potrillos y algún burro). Mayormente estaban en buena condición a pesar del pasto seco y sus parásitos y enfermedades endémicas, aunque había algunos claramente enfermos (ve. abajo).

2 Observaciones sobre la organización social, el comportamiento y las dinámicas del población de los cimarrones

Periodos de observación. En Abril 2007, Lucy y Vane empezamos las primeras observaciones de los cimarrones, desde los 6 a los 10 de la mañana para 10 días (40 horas 2 personas).
Durante Abril 2008, Lucy, Vane y los alumnos observaron desde los 6 a los 9 de la mañana durante 19 días (57 horas, 8-16 personas). Una noche, acampamos en la sabana desde las 5 de la tarde para confirmar su trayectoria habitual durante la noche y el amanecer.

Forma de observar. Muchos de los alumnos tenían prismáticos y cameras de foto o video.
Al inicio, los cimarrones se asustaron algo al acercamiento de nuestro vehículo, pero con tiempo se acostumbraron a nuestra llegada y presencia, dejándonos acercarnos más cerca, a unos 100m. Sin embargo, fue difícil distinguir a los individuos y las bandas debido a dos factores inusuales:

Después de acostumbrarnos a la observación y distinguir los sementales (I semana), se alocó un semental a cada alumno, o trabajaron en parejas, para intentar identificar sus yeguas y potros.
Así conseguimos una lista de casi todos los cimarrones, y Artú (vasco) se dedicó a organizar nuestros hallazgos y fotos para producir un registro ilustrado (apéndice 1), una tarea heroica en las circunstancias.

Patricia , una veterinaria equina, hizo una lista de los animales tan delgados hasta el punto que haya dudas que sobrevivirán el invierno (apéndice 2).

Resultados de las observaciones.

a) Organización social. Hay muchos estudios sobre la organización social de los cimarrones de otros países (ve Linklater 2000 para una revista), en numerosos entornos distintos. Todos confirmen que la organización social equina siempre sigue la misma forma. Los caballos viven en bandas de dos tipos: la banda natal, compuesto de uno o dos sementales, con normalmente 3 a 7 yeguas por semental, los potrillos y los potros hasta la madurez sexual; y la banda de solteros, machos jóvenes que no han adquirido yeguas. Normalmente estas bandas viven bastante separadas unas de otras. A veces, una banda de ambos sexos de inmaduros se separa de su banda natal y vagan solos.

Al llegar a la madurez sexual, los potros quitan su banda natal y se juntan con otra, así evitando la consanguinidad.

Los cimarrones de Los Camarucos presentan la misma organización social, pero con una diferencia notable: los sementales demuestran una tolerancia excepcional a la presencia cercana de otras bandas natales, y incluso de los solteros. Suele encontrarse el atajo completo de 140 caballos no separado en bandas sino pastando o descansando pacíficamente juntos. A veces es debido a un disturbio reciente, porque al asustarse todas las bandas se juntan y huyen bien apretados; luego, las bandas se separan algo. A veces no había disturbio que sepamos, pero les encontramos juntados.

3 días, encontramos el atajo separado en dos partes más de un kilómetro aparte. Un día contamos 126, no 140: tenía que haber por lo menos un grupo separado, pero fue unos de los primeros días y no estábamos capaces de saber cual fue.

Algunos de los sementales fueron más sociables que otros, que siempre se encontraron a un extremo u otro del atajo. Dos sementales flacos y débiles, que tenían sólo una yegua cada uno, normalmente estaban por lo menos 50m. de la masa, y a veces más. El semental joven Amiguete también fue a menudo separado con sus banda. Una banda de 5 solteros también se encontró más a menudo algo separado de los demás.

A los sementales les dimos una letra según cuando le identificamos, y para facilitar la memoria las convertimos en nombres (ve también el registro). La gran mayoría habemos identificado en 2007.

Amiguete.
Sabino claro. En 2007, visto con la banda de solteros. En los últimos días, apareció con 2 yeguas, pero no renunció sus amigos. El último día, las separó de los solteros.

En 2008 tiene 3 yeguas. Una, que estaba con él en 2007, ha escapado del atajo manso y ha dado luz a un potrillo mulo; la otra de 2007 ha desaparecido y hay dos nuevas. Activo, sociable, curioso, Amiguete favorece estar al lado del atajo, a menudo separado.

Bambú.
Negro con careto. Fuerte, calmado, siempre vigilante. Por su movimiento algo artrítico y los pelos blancos al nacimiento de la cola, parece ya mayor. Con su confianza y muchos contactos sociables con los demás, parece la referencia central del atajo.

Careto.
Castaño, calzado atrás. Siempre en el medio del bloque, es el semental que Dr. Vargas conoce más desde años; muchos en el atajo tienen los mismos calcetines atrás.

Dorado.
Palomino. Fuerte, y normalmente en el medio del atajo, aunque no siempre.

Elegante.
Castaño sin marca. Poco distinguible, e imposible ver si tiene yeguas; puede ser un soltero que vive en el medio del atajo y no con la banda de solteros.

Furia.
Negro con estrella pequeña. Sociable, el y sus yeguas a menudo en el medio del atajo.

Guapo.
Alazán careto, calzado atrás. Potente, casi siempre visto al lado del atajo.

Humo.
Negro con lucero. Igual, ninguna de sus yeguas tiene potrillo.

Ilusión.
Nombre dado a un semental sabino muy evidente en 2007 pero no visto en 2008.

Jotero.
Tordo. En los últimos 3 días de observación en 2007, recogió y separó sus yeguas de otros caballos vigorosamente, pero en 2008 estaba tolerante en compañía. Visto a menudo con Guapo y sus yeguas.

Kukua.
Palomino pequeño y flaco, con sólo una yegua. A veces no apareció; cuando estaba, siempre algo separado de los demás.

Lazan.
Alazán, fuerte, buenas yeguas, sociable.

M.
¿? El bayo?

Noé.
Castaño claro, difícil dedistinguir, a menudo en la masa donde hay muchos castaños.

Oreja.
Sabino claro. Le falta una oreja. Muy pequeño y flaco, con sólo una yegua también muy flaca y dos machos jóvenes. Aunque es pequeño, parece adulto pero enfermo. Siempre al lado o separado del atajo.

Total: 10 sementales potentes y exitosos, 1 empezando su carera como semental, 2 flacos.

De esta lista se ve que los sementales fuertes son aquellos que toleran bien a otros; son los flacos y el joven que mantienen sus yeguas más separadas.

Solteros. En 2007 había una banda de 5 solteros incluso Amiguete. Tenían con ellos una potra grande y muy identificable: castaño claro, cuatro-alba, con un lucero grande y tres manchas castañas dentro del lucero (Manchas).

En 2008, los llaneros capturaron 2 solteros al inicio de nuestra estancia. Quedó una banda de 5 solteros y un día había 8. Es posible que Elegante, que no parece tener yeguas, es también un soltero.

Ambos sementales flacos, Kukua y Oreja, tienen dos machos pequeños en sus bandas, pero es imposible calcular su edad.

Las yeguas y potros. Los que conseguimos identificar aparecen en el registro.

Sobre la marcha, es normal que la líder es una yegua mayor, seguida por las demás yeguas, los potros mayores, con el semental atrás. Sin embargo, a veces el semental va primero. No vimos muchos ejemplares de marchas; estaban casi siempre pastando y vagando sin urgencia, o descansando. Debido al calor excesivo durante el día, salimos siempre muy pronto, así los encontramos al mismo punto en su ciclo de actividades diarias. Entonces no conseguimos identificar con certeza si la líder de una banda fue siempre la misma yegua.

Debido al hábito de estos criollos a mezclarse tanto, estaba más claro que lo que une una banda es los vínculos entre las yeguas y los jóvenes. A veces se podía ver una banda entera pasar entre otros caballos, aparentemente no unida pero saliendo al otro lado de la masa con la banda toda completa, seguida por su semental.

Una curiosidad misteriosa fue una yegua torda que mamó dos potrillos alazanes del mismo tamaño. En el caballo, los gemelos ya son rarísimos; en condiciones naturales no sobre viven los dos; en condiciones tan duros aún menos. Es decir, no pueden ser gemelos. Tampoco es normal que una yegua adopte un potrillo, ya que la yegua normalmente se separa de la manada durante el parto y el vinculo maternal es fuerte y exclusivo. La mejor explanación puede ser que un potrillo es de una hija de la yegua, y que los dos se nacieron al mismo tiempo y juntos. Había otra yegua parecida y más pequeña cerca, pero no las observamos bastante veces para asegurar lo que había pasado.

Interacciones sociales. Nuestra primera meta fue la de identificar las bandas, por eso nuestras observaciones sobre las interacciones no fueron sistemáticos sino casuales, aunque fuimos muchos y siempre notamos cualquier interacción obvia que vimos.

Las únicas veces (4) que vimos un semental recoger y separar sus yeguas (cabeza al suelo, orejas aplastadas) de los demás caballos fueron cuando tenía una yegua con celo: antes o después, le vimos haciendo Flehmen, y 3 veces le vimos cubrir a una yegua después de separarla.

Sin embargo, en 2007 vimos Careto, que siempre vive en el medio de todos, cubrir una yegua con otro semental a sólo pocos metros detrás de él.

Careto cubre una yegua en el medio del atajo. A la derecha, con sus cuartos traseros hacia nosotros, es el negro Bambú
Careto cubre una yegua en el medio del atajo. A la derecha, con sus cuartos traseros hacia nosotros, es el negro Bambú

Guapo, cuando tenía una yegua con celo, embisto a Oreja y mandó él y su banda unos 200 metros antes de volver a su yegua, pero no separó esta yegua ni las demás de las de Jotero, con quien suele vagar.

Otra día, echó Jotero y su banda para cubrir una yegua dos veces. El burro que anda con su banda protestó a las cubriciones y intentó atacar a Guapo, que le ignoró.
Sobre la marcha hacia el agua, el soltero castaño se separó de los demás solteros, iba a Amiguete, y se saludaron. Amiguete arqueó su cuello y trotaron en paralel algunos trancos, y el castaño regresó a su banda.

Un día la yegua torda parida (ve abajo) de Bambú se acercó a la banda de solteros, que fue bastante separado, y quedó con ellos. Después 10 minutos, Bambú se daba cuenta, vino a echar los solteros, y saludó a la yegua, que le seguía hacia el resto de la banda con su potrillo nuevo.
No vimos otros interacciones agonísticas entre los machos, y muy pocas entre las yeguas. Una vez dos hembras tenían una pelea de coces y chillados; otra vez, sobre la marcha, una yegua echó sus orejas atrás y sacudí su cabeza hacia un joven que la seguía demasiado cerca. Otra día, una yegua embistió a otra que iba con potrillo y se marchó con el potrillo, que fue suyo.
Sin embargo, vimos muchas interacciones amigables entre los machos, sea entre sementales o entre un semental y los solteros. Una vez Amiguete salió para investigar Nieves, una alumna tumbada al suelo. Bambú salió, tenía una conferencia amigable con Amiguete e iba para investigarla, dejando Amiguete atrás.

Amiguete viene al investigar Nieves. A la derecha, Bambú vigila. Por su morfología y cara, Amiguete parece ser hijo de Bambú, con lo cual mantuvo relaciones estrechas y amistosas
Amiguete viene al investigar Nieves. A la derecha, Bambú vigila. Por su morfología y cara, Amiguete parece ser hijo de Bambú, con lo cual mantuvo relaciones estrechas y amistosas

Vimos ambos Guapo y Jotero, en ocasiones distintas, dejar a sus yeguas e ir directamente a Furia; jugaron con él durante más de dos minutos. De misma forma Guapo iba a jugar con Amiguete un día. Otro día, vimos dos sementales negros jugando juntos, poniéndose de manos suavemente, pero no fuimos capaces de identificarles (hay tres sementales maduros negros y una yegua; no hay más negros). Un día, Humo dejo sus yeguas, se acercó calmado a Amiguete y tocaron hocicos. Amiguete manoteo dos veces pero no violentamente y seguían oliéndose pacíficamente. Después dos minutos, Amiguete iba hacia sus yeguas, que se habían alejado.
Dos veces Bambú estaba con los solteros durante más de un media hora, jugando suavemente con uno. Otro día, Amiguete iba a saludar los solteros y se marchó con ellos, seguido por su banda.

Los sementales y las yeguas. Guapo se acercó a una yegua sabina (suya?), que le daba un manotazo. Iba atrás de ella y hizo Flehman. Luego ella también hizo Flehmen.

La yegua torda de Bambú le acompañaba muy cerca, casi tocándole, durante 3 días antes de dar luz una noche a su potrillo. Después del parto, no se acercó tanto y de hecho fue ella que iba con los solteros con su potrillo hasta que Bambú la recuperó.

Un día Amiguete apareció con una yegua nueva, que pareció madura pero sin parir. Quedó siempre muy cerca de ella. Sin embargo, después de 3 días la había perdido.

Había numerosos ejemplares del aseo mutuo, a menudo entre una yegua y lo que pareció su potro de un año.

El descanso. Normalmente encontramos los cimarrones pastando o descansando; un día, después de lluvia la noche anterior, 26 estaban tumbados.

Descansan caras a la brisa. No se ponían cabeza a cola en parejas. Aunque no fuimos molestados por moscas, ellos sí y no pararon de sacudir sus colas.

La defensa. Al asustarse, todos las bandas se juntan. Es tan importante que a veces una banda separada tiene que correr hacia la amenaza para juntarse con la masa. Juntados, se huyen, tan apretados que no se ve los potrillos, aunque nunca les atropellan ni se colisionan.

Llegamos cada mañana en un vehículo desde el oeste, y por las mañanas la brisa viene del este. Los primeros días se asustaron desde lejos; se juntaron y huyeron en un medio circulo, parando al oeste de nosotros, es decir, con el viento en su favor, oliéndonos y examinándonos (3 veces).

Otras veces, fue la vista de un llanero montado que les asustó, y desde muy lejos. Dos veces, por si acaso huyeron hacia nosotros sentados. Toda la manada se giró en formación hacia un lado pero después de unos doscientos metros, se giró y volvió más despacio para examinarnos. Sin embargo, al pasarnos algunos se asustaron de nuevo y toda la manada se aceleró hacia el otro lado, sólo para volver otra vez. Estaban capaces de repetir esta pauta varias veces antes de parar. En 2007, en un incidente parecido, seguían corriendo de un lado al otro durante 12 minutos hasta parar delante de nosotros y examinarnos. Fueron los machos que querían investigarnos y las yeguas más asustadizas, aunque copiaran sus sementales cuando estos por fin pararon. En estos ocasiones se podía ver mejor las bandas, ya que al parar las yeguas y potros quedaron por detrás de sus sementales, muy apretadas y aparentemente en conferencia.

Los sementales son siempre los más vigilantes, y a menudo uno salió para investigarnos. Bambú fue lo más propenso a venir, que hizo con calma mientras los demás sementales le miraron con interesa. Amiguete también estaba muy curioso aunque más nervioso. Sin embargo, no daban la alerta a los demás mientras permaneceremos quietos y sentados. De esta forma, parece que Bambú tiene un papel muy importante para todos, y que están contentos a confiar en sus decisiones sobre las amenazas, mientras las investigaciones y reacciones de Amiguete no les impresionaron tanto.

Las vacas a veces se arrancaron en estampadas para ninguna razón visible. Por ejemplo, un ternero, despertándose y descubriéndose sólo, corre hacia su madre distante; otros le copian, unas vacas también, y de repente 200 vacas están huyendo. A veces estas estampadas provocaron a los caballos a huir, otras veces no.

En los primeros días había una yegua muy coja, con un potrillo. En una huida, quedó muy atrás. Encontrándose sola, corría hacia unas vacas y se refugió entre ellas hasta que el atajo se calmo y se paró. Entonces iba a juntarse con ellos. Dos días después, esta yegua y su potrillo desaparecieron.

El uso del terreno (ve mapa). La distribución de las heces y huellas sugiere que no utilizan todo el terreno. Evitan totalmente los pequeños bosques en las islotas, donde las vacas suelen descansar en la sombra profunda y fresca. Dr. Vargas sugiere que la abundancia de murciélagos vampiros les molesta.

En esta época del año, pasan la noche en la parte sur, que es algo más bajo y por eso totalmente inundado en el invierno; el pasto es pobre y no hay árboles ni mata baja. Al amanecer, se mueven hacia el norte, pastando en la zona central y visitando los charcos al norte. No utilizan mucho la mata baja más al este, y cuando lo hacen, es más normal que las bandas se separan. Sólo una vez les encontramos alrededor de la laguna al este. Aunque la hierba es más rica allí, hay más árboles y mata. No visitan el bosque al este y al norte –oeste, donde el riesgo de puma y jaguar es más alto. Tampoco utilizan la parte oeste, más cerca al hato (aunque Artú les encontró allí antes del amanecer un día; estaban muy nerviosos). Es el costumbre del hato soltar los viejos caballos de trabajo para pasar sus últimos días en esto potrero, y ellos sí utilizan la parte oeste (no se juntan con los cimarrones), así no hay falta de pasto. Puede ser que es el peligro de encontrar los llaneros que les repela.

En fin, prefieren las partes más abiertas de la sabana, donde se ve un peligro desde lejos.

Heces. No se encuentra las montes de heces que los sementales cimarrones suelen dejar al lado de los caminos frecuentemente usados. A veces se encuentra la evidencia que dos o tres sementales han usado el mismo sitio, pero no llegan a hacer montes. Se notó también que aunque se disfruten mucho en el agua, no habían dejado heces cerca o en el agua como las vacas.

Se encontró parásitos, estrongylos pequeños, en los heces.

Las dinámicas de la población.

Contamos 140 cabezas, incluso 4 (?) burros y un potrillo mulo, después de perder la yegua coja y su potro y quitar los dos solteros que domamos, pero antes del nacimiento de los últimos 3 potrillos.

Nuestra visita coincidió con la última parte de la estación de creación. Había ya 22 potrillos (los de menos de un año, nombramos potrillos, los de uno o dos años, potros). Nacieron 3. Encontramos un potrillo muy recién muerto y sin marca, probablemente el de la yegua coja; si ella se murió, no pudo sobre vivir en el calor. Sin embargo, no encontramos la yegua. Encontramos los cuerpos de 4 más potrillos, no tan reciente y muy comidos. Uno tenía la piel tirado al revés sobre su cabeza, el cráneo abierto atrás y el cerebro comido. Un llanero lo miró y dijo que fue típico de un león (puma).

Entonces había por lo menos 30 potros, de ¿??yeguas, y se perdió por lo menos 5, o 17%.
Había yeguas con potros de un año y mamando. Muchas de estas yeguas estaban flacas, sus potros en buena forma.

Entonces parece que la mayoría de las yeguas dan luz año si, año no, debido a la pobreza del pasto, las enfermedades y los parásitos que llevan, y las exigencias de la clima. Dr. Vargas dice que los potros que se nacen tarde no sobre viven el invierno.

Al fin del periodo de observación calculamos la población: total 138 caballos, incluso 25 potrillos, 13 sementales, ¿? Solteros, ¿? Yeguas ¿?? Inmaduros. Había 13 bandas natales y I de solteros. Algunos solteros (eg Elegante) no van con la banda de solteros sino entre la masa.

Al fin de 2007 contamos 136, incluso los burros. Ha llegado la yegua escapada con el potrillo mulo (banda A); han despareado el semental sabino, que no pareció en mal estado ni muy viejo, también dos sementales pequeños, uno cojo, que mantenían una banda de yeguas juntos. Los llaneros capturaron 10 solteros en 2007 y 2 en 2008.

Es decir, la población parece más o menos estable.

Los flacos. Aunque la mayoría de la población, y sobre todo los 9 sementales más fuertes, estaban de bastante buena forma considerando la época del año (fin de un periodo largo seco), algunos estaban flacos y algunos nos parecieran enfermos. Decidimos identificarlos para ver si sobre viven el invierno.

Un soltero hace flehmen investigando la orina de una yegua
Un soltero hace flehmen investigando la orina de una yegua. A su izquierda, el pequeño Oreja, aquí de 11 años. La primera lluvia enverdece la sabana pero los caballos todavía están flacos después del largo verano. Atrás, los árboles de Flor Amarillo

Lista de caballos delgados, por Patricia. Los comentos en italic son de Lucy; las letras son de la banda a que pertenece.

Teniendo en cuenta que la media de animales están delgados, me he fijado principalmente en los huesos de la cadera junto a su aspecto general. La puntuación va en escala 1 a 5, 1 representando delgado y 5 obeso.

Grupo de 4 animales que casi siempre aparecen apartados del resto de la manada (banda O):

Los tres adultos están delgados pero los más preocupantes son el macho sabino (Oreja) y la yegua.

Los animales listados arriba son los más extremos, huesos de cadera muy prominentes junto con costillas, aspecto general no saludable. Las peores son las dos tordas seguidas de todos los que presentan puntuación (1), con mucha delgadez.

Otros animales también más delgados que el resto, pero con aspecto general menos preocupante (podría no estar relacionado con enfermedad) son:

No he podido definir el semental de la mayoría; su aspecto general es más saludable.

El caricari, que suele picotear las garrapatas de las crines y colas de los cimarrones.
El caricari, que suele picotear las garrapatas de las crines y colas de los cimarrones.

 

Discusión.

El aspecto más singular de esta población es la tolerancia mutua demostrada por los sementales. No parece que se debe a su espacio reducido: en 1000 ha., incluso cuando no se lo usa por completo, hay espacio para las bandas a separarse, y de hecho a veces encontramos el atajo en dos partes no visibles una a otra, o unas bandas bien separadas de los demás. Sin embargo, había siempre un bloque o masa central compuesto de Careto y varias más sementales con sus yeguas sin ningún roce.

Una razón puede ser el nivel de depredación a lo cual están sujetos. El perder por lo menos 17% de potros cada año, e igual más, por lo visto mayormente al puma y el jaguar representa un peligro serio, poco visto en los cimarrones de otros países. Para los caballos, los disturbios causados por los llaneros en su trabajo también representan la caza, que provoca su huida. Se notó que tenían bastante más miedo de los hombres montados que del vehículo.

La defensa consiste en primero agruparse y segundo, huir juntos en coordinación. Está demostrado que esta técnica confunde el ojo del depredador, que entonces no sabe donde atacar. Claro, cuanto más cuerpos agrupados, más la confusión. La reticencia de las bandas de perderse de vista puede ser debido a su necesidad de agruparse, y pronto.

Otro factor puede ser los insectos que les atormentan en el invierno. En la Camargue en el verano las bandas normalmente separadas, se juntan en manadas de 100 o más caballos durante el día. Duncan y Boys ( ) demostraron que apretados así, sufren menos ataques de los numerosos tábanos que cuando las bandas están separadas. En los Llanos, el periodo de plagas de insectos mordedores es bastante más largo, mitad del año; estos insectos traen un gran variedad de enfermedades mortales. Además de la comodidad individua, entonces, puede ser que las enfermedades han seleccionado los caballos con más tolerancia mutua.

Se notó que algunos sementales prefirieron siempre estar dentro del bloque (p.e. Careto, Dorado) mientras otros tomaron una posición lateral (p.e. Guapo, Bambú) y otros estaban siempre más separados (Oreja, Kukua). Aunque Guapo echó a Oreja y su banda una vez, cuando tenía una yegua con celo, no vimos otras ocasiones en que fueron excluidos. Ambos Oreja y Kukua son muy flacos. Puede ser que su debilidad les da una falta de confianza de acercarse con su yegua donde hay sementales potentes, más que el hecho que los demás los rechazan. Esta hipótesis está apoyado por la conducta de Amiguete, el semental noviciado, que también se separa de misma forma aunque es el semental que tiene más contactos amigables con los demás que cualquier otro. Mientras está bien venido a todos, prefiere mantener sus yeguas un poco distante.
Los solteros, también, no causan tanta molestia a los sementales como se suele ver. Nos los vimos intentando robar yeguas. En la banda de 5, uno tiene la crin muy larga, que sugiere que ya tiene algunos años, aunque los demás parecieron de menos. Sin embargo, Elegante, y posiblemente más solteros no tan jóvenes, está tolerado dentro de la masa; no van en una banda separada como los demás.

Con la confusión de la masa, la dificultad de distinguir cuales yeguas iban con cuales sementales, y el periodo corto de observación (y esta hecha por principiantes), no fue posible ver cuantos cambios de banda hacen las yeguas. En otras poblaciones, está demostrado que la estabilidad de la banda contribuye de manera importante a la creación exitosa. También influye que el semental evite conflictos. Será un proyecto de más larga terma determinar lo que son las tácticas adoptadas por los solteros de conseguirse yeguas y luego mantenerlas, si la estabilidad de la banda es importante aquí de la misma forma. Cuando Amiguete apareció en 2007 con sus yeguas un día, no tenía marca ni señal que había tenido que pelear para ellas, y continuó sus relaciones cordiales con su ex -banda de solteros. (Sin embargo, perdió una yegua y ganó aquellas actuales a algún punto, otra señal de su inexperiencia.)

Tampoco está claro si o como se evita la consanguinidad en estas condiciones. Normalmente las yeguas rechazan los potros criados en su banda; de misma forma el semental rechaza las potras, y se dispersan para aparearse. Lo que determina el rechazo es el haber visto y vivido con los potros desde estaban pequeños: el semental se aparea con su hijo si perdió su madre cuando estaba preñada, y rechaza la hija de una yegua que ha adquirida ya preñada. En las condiciones cuando todos se ven continuamente, el mecanismo no es nada clara. Está obvio que las relaciones entre los miembros de una banda son a la vez más fuertes y más sutiles de lo que parece cuando las bandas van separados, cuando es fácil concluir que sea el semental lo responsable para la cohesión de la banda. Por suerte, hemos encontrado una población donde está claro que las relaciones y vínculos entre los miembros de una banda son más importantes, pero cómo, tenemos que ver. Entre esto, las relaciones entre un semental, sus propios potros, y los de otros sementales necesitarán analizarse.

La cuestión de consanguinidad tiene su lado sumamente práctico. Ya que no sabemos cuanto su evitación es efectiva, no sabemos hasta cuando se puede mantener esto atajo aislado, sin introducir nueva sangre. No sabemos cuanto esto comportamiento social sea lo normal entre los criollos en las mismas condiciones, que puede afectar también la programa de recuperación planificado por la cátedra.


Bambú vigila. Ya mayor, Bambú fue el padrino de toda la manada.
Bambú vigila. Ya mayor, Bambú fue el padrino de toda la manada.

Conclusiones.

Aunque nuestras observaciones fueron de corto plazo, hemos visto especializaciones en esto atajo que pueden iluminar el estudio del comportamiento equino en general, al nivel científico como su translación al mondo práctico. Para el aficionado del caballo, hay una falta en estudios sobre los caballos cimarrones que miran a las relaciones entre caballos, las diferencias individuales en carácter, y como estas influyen las tácticas que un caballo determinado adopta.

Afortunadamente, tenemos la oportunidad de volver con otros cursos a Los Camarucos. Mientras el estudio sobre la población y sus cambios se puede continuar con éxito dado la base que hemos establecido, las cuestiones de relaciones y consanguinidad son algo fuera de nuestra alcance sin un estudio más serio.

2. El amansamiento y la doma

La doma tradicional llanero.

Es francamente bruto, sin ningún intento de amansar antes de montar.

La captura de los cimarrones.

La manera más tradicional, conocido por “la brujería”, es la de soltar un grupo de yeguas mansas con el atajo de cimarrones. No se mezclan, ya que los caballos son algo xenófobos, pero atraen el interés de los solteros. Los sementales no, tienen ya sus yeguas. El día siguiente, se recoge las brujas y los solteros que se han juntados con ellas.

Hoy día es más normal ir con un foco potente durante la noche. Encontrando una banda de solteros, se les deslumbra con el foco, se les echa un lazo, se les tumban al suelo y se les ata la mano al pie del mismo lado con una cuerda. Cojeando, llegan a los corrales profundamente lastimados y aterrorizados.

La doma. Después de varios días, se les echa el lazo para arrastrarles al botalón (poste fuerte en el media del corral), atándoles allí. Cuando paran de ahogarse, se les tapa los ojos para ponerles la montura. Se le monta y, con un llanero montado a cada lado, se va en la sabana a buen galope, pegándoles para que corren delante, cuando se aguanta mejor los corcoveos. Por fin se agotan y vuelven a casa más tranquilo. Se repite esto proceso hasta que el caballo empieza a reaccionar al bozal: no se les pone un bocado hasta que entienden el bozal.

Aunque parece más rápido que las maneras más progresivas, hay que seguir atando los pies y tapando los ojos para montar durante meses o años. El caballo sigue defendiéndose y no se puede tratar con él con seguridad. Hay accidentes; algunos se mueren por el estrés que sufren; la vida útil de trabajo se corta.

Dr. Vargas dice que antiguamente los caballos se amansaron más, porque fue normal para el llanero pasar todo el día con su caballo, llevándole a casa en el pueblo y dándole más contacto y más aseo. Hoy día, se usa la moto para todo salvo el trabajo vaquero, y el llanero tiene menos contacto con su caballo.

Los llaneros intentan recoger algunos caballos del atajo “manso” para trabajar con las vacas. Aunque montados, los criollos siguen teniendo mucho miedo del hombre.
Los llaneros intentan recoger algunos caballos del atajo “manso” para trabajar con las vacas. Aunque montados, los criollos siguen teniendo mucho miedo del hombre.

 

La doma natural se basa en el conocimiento del comportamiento natural del caballo y la teoría de aprendizaje.

El caballo es muy sensible al lenguaje corporal. Tiene miedo cuando aparecemos agresivos o tensos. Siempre nos movemos con calma, para ganar su confianza. El caballo aprende rápido si avanzamos en el trabajo en pasos muy pequeños.

El amansamiento

  1. El caballo es un animal de presa. Teme estar agarrado, sujeto o forzado. Se le trabaja suelto, aunque en un corral.
  2. Naturalmente teme otros animales grandes hasta ver que no atacan. Se usa premios de comida para atraerle y ayudarle superar su miedo.
  3. Tiene muy claro el concepto del espacio individuo, y no dejan entrar los en que no se confía. No intentamos entrar este espacio. Dejamos el caballo romper la barriera si mismo, comiendo con nosotros dentro de su espacio.
  4. No ve inmediatamente en frente de su cara. Sin embargo, necesita olernos para identificarnos. Quedamos totalmente quieto mientras nos examina, hasta que se harta.
  5. Se asusta si le tocamos cuando no puede ver lo que estamos haciendo. No intentamos. Colocamos una mano delante de la comida de forma que el caballo pueda ver que tiene que tocarla para llegar a la comida. Con repetición, pierde su miedo de nuestro tacto y rápidamente lo disfruta.

El poner de ramal (cabestrear). Preparamos el caballo por andar delante de él con comida hasta que nos siga. Frotamos una cuerda en su cuello hasta que podamos atarla como un lazo en el cuello. No pongamos la cabezada para empezar: está propenso de entrar en pánico, ponerse de manos, pelear, o caerse al suelo.

  1. Tiene pánico a encontrarse sujeto. No lo hacemos. Le dejamos correr, si quiere, hasta que se calme, manteniendo la cuerda en la mano sin ninguna presión.
  2. Reacciona contra presión cuando está tenso. Esperamos hasta que se relaje.
  3. Si aplicamos una presión constante, tira atrás. Le molestamos con pequeños toques de la cuerda hasta que se mueva un poco.
  4. El aprendizaje se consigue por reforzar la respuesta correcta. Utilizamos la refuerza negativa, es decir, cuando se mueve, paramos la molestia en seguida. Con pocos repeticiones, el caballo mueve a un toque de la cuerda, viene con nosotros, y para cuando nos paramos. Cuando responde bien, colocamos la cabezada.
  5. La habituación se consigue más rápido y con más seguridad con un animal suelto, no sujeto. En este punto, podemos seguir el trabajo en el picadero redondo, acostumbrándole a llevar cuerdas en su dorso, o atado como una cincha, con el caballo suelto. Podemos hacer esto trabajo igualmente bien llevándole de paseo, que le gusta más, acordándonos de trabajar con la cuerda suelta para que puede escapar un poco si tiene miedo de lo que proponemos. Cuando le forzamos por sujetarle, tiene más miedo, no menos.

Las riendas largas. Le acostumbramos a estar guiado desde por detrás a rienda larga.

La montura. Cuando colocamos la montura la primera vez, tiene que ser dentro del picadero, y suelto. Animamos al caballo andar a paso, trote y galope hasta que no corcovea, viendo que al hacerlo, no consigue nada salvo asustarse más.

La monta. Preferiblemente montamos con un ayudante la primera vez, para que sea más fácil para el caballo andar con seguridad.

Los caballos en el curso.

Dr. Vargas nos dio 8 potros del atajo “manso”. Su historia es: a los 6 meses se les separa de la madre. A 1 año, se les echa un lazo, se les tumba al suelo, y se les marca con el hierro. Cada 6 meses, pasan por la manga donde se les desparasita por pincharles. Aparte de esto, no tienen mano puesta. Algunos tenían dos años, otros 3.

Su primo nos dio un caballo entero, que había corrido con yeguas, de 4 años (“Primo”). No estaba marcado, pero con los 2 años había tenido una infección que necesitaba que le pincharon muchas veces en la manga.

Los llaneros nos trajeron dos cimarrones, de 3 y 4 años, capturado por la brujería (Junko y Mango).

Había también 3 mulas de 2 años sin marcar. Sus compañeros fueron marcados sin amansamiento previo, y quisimos ver si aguantaban mejor estar marcado después de amansarles. No habemos tenido experiencia con la doma natural con las mulas, y quisimos ver si funciona de la misma manera.

Dr. Vargas también trajo un potro suyo (Poco Bello), un cuarta de milla de dos años, que ha sido creado en cuadra sin compañía. Se le suelta en un picadero para correr.

Los resultados.

Quitamos 3 de los 8 marcados después de 6 días, porque llegaron los cimarrones, Primo, las mulas y Poco Bello. Los que quedaron fueron aquellos que se mostraban más propensos a venir cuando nos sentamos al suelo con la hierba.

En los primeros ¿? días les trabajamos por la mañana y la tarde, porque coger la confianza a venir hacia la gente, aunque sentados, quietos y cubiertos de buena hierba, les cuesta y les cansa. Cuando llegamos a estar capaz de llevarles a pasear, hicimos solo una sesión al día, acabando en el recinto por detrás de la casa donde había una ducha, buena hierba, y la gente relajada ignorándoles. Luego, les soltamos en el potrero.

Amansando. Se queda quieto y los criollos aprenden a venir sin temer la gente, en su tiempo. Amarillo y Bayo con Manuel y Carlos.
Amansando. Se queda quieto y los criollos aprenden a venir sin temer la gente, en su tiempo. Amarillo y Bayo con Manuel y Carlos.

 

El progreso con los marcados

Bayo, 2 años, fue amansado y trabajado por Vane. Un caballo tranquilo, se amansó muy fácil y avanzó bien. Nunca protesto, pero poco a poco entró en el trabajo con menos interesa: le aguantó. Después de 8 días se le puso la montura. No corcoveo mucho, ni quiso correr. Puse mi peso en cima solo brevemente, porque no nos pareció normal. Paramos el trabajo y en los días siguientes tuvo fiebre y diarrea. Fue tratado pero no recupero totalmente su ánimo, por eso no le trabajamos más.

Amarillo, 2 años. También de carácter muy tranquilo, pero más resistente a la hora de tocarle y avanzar en el trabajo. Ana y Carlos le trabajaron con mucha paciencia, pero no se dejaba tocar aunque comía de la mano. Después 7 días Abi le echo un lazo muy suavemente, sin tirar a el, y yo le puse a ramalear. Iba bien en los paseos pero no le gusto el tacto hasta los últimos días, cuando empezó de mostrar algo de confianza en la gente; tardo mucho en dejarse coger en el corral aunque tenía una cabezada puesta. Se le empezó con las riendas largas y se le puso la montura (día 23). Corcoveó bastante, pero se calmó.

Alazán, 2 años. Más resistente aún, y apto a defenderse con mordiscos, manotazos o coces. Raquel y Patricia le trabajaron, también con mucha paciencia pero no cogió confianza a venir. Para avanzar el trabajo, se le puso en el embutido de la manga para colocar una cuerda y le puse a ramalear. Consiguió tener algún problema con su cabezada casi cada día y no se dejo coger, por eso tenía de estar encerrado en el embutido casi cada día. No le gustó el tacto, a menudo se defendió o rompió las barras que le encerraban para evitarlo, y fue sólo en los últimos días que se dejo tocar en los paseos. Nunca se dejo coger en el corral. Sin embargo, no tenia tanto miedo de las cuerdas o la manta, y avanzó durante los paseos. Dia 23 (penultimo) se le puso la montura: aunque no estaba totalmente preparado, los llaneros iban a ensillarle y montarle de golpe en Febrero, y fue mejor prepararle algo. No corcoveó sino salió huyendo, y tardo un media hora hasta que se calmó. Sin embargo, el día siguiente no fue más resistente que normal.

Negro, 3 años. Aunque pareció tranquilo para empezar, acabo defendiéndose a veces de manera peligroso. Vino para empezar pero rechazo tocar la gente, y después ¿? días se le puso en el embutido para colocar la cuerda y enseñarle ramalear. En los paseos avanzó bastante pero siempre con la tendencia de lanzar una coz inesperadamente. Tenía mucho miedo de las cuerdas hasta que Jose Miguel le trabajo durante mucho tiempo con ellas, y le pasó. Nunca se dejo coger suelto en el corral. Tenía varios cambios de gente que trabajo con él, que no le ayudó, pero nunca se amansó.

Cebruno, 2 años, cruzado con cuarto de milla. Tímido. Muy resistente, y cada vez peor. También acabose en el embutido después 8 días de rechazar venir, para ponerle de ramal. Abi y Manuel quisieron mostrar una doma suave venezolano y le tocaron suavemente con un palo, que aprendió aguantar, pero cada vez con peor humor hasta que empezó defenderse. Las cosas iban a peor y finalmente le tome yo. Le encontré muy desconfiado y triste; le di muchos mangos para quitarle su terror del embutido y recuperó algo su ánimo.

También se enfermó, constipado.

Primo, 4 años. Un caballo fuerte, valiente e inteligente. Cuando vino para la comida, Carla estaba intentando tocarle a pesar de estar en su zona ciega, y se enfado, amenazándola. Luego descubrimos que tenía un terror de la mano, probablemente debido a sus numerosos pinchazos. Tuvimos que ponerle en el embutido para ponerle de ramal, que aprendió muy rápido, y disfrutó sus paseos. Pero al intentar soltar la cuerda de la cabezada, amaneció atacar a Vane. Decidí que estaba demasiado peligroso para los alumnos y le trabaje yo, y luego José Miguel. Estaba incierto con alguien inmediatamente delante de su cabeza, pero al evitarlo, se amansó bien y confiado, y por fin perdió su miedo de alguien adelante también. Le di dos sesiones en el picadero redondo; José Miguel le montó y luego Arturo, todo muy bien y calmado, incluso al pasear afuera.

Los cimarrones.

Junco, 3 años. Llegó 6 días después de los demás. Calmado, entró bien el trabajo de amansamiento; Nieves consiguió ponerle una cuerda sin dificultad; aprendió a ir de ramal fácilmente. Mayormente por la falta de confianza de Nieves (que lleva a falta de claridad en lo que estamos proponiendo), y las profesoras ocupadas con otros dificultades, pasó algunos días de poco entusiasmo, evitándola; sin embargo, cuando Vane se centró con él, recuperó. No avanzó lo máximo posible, llegó acostumbrado a las cuerdas y manta y se le puso la montura. Sin embargo, es básicamente sin problemas.

Artú con Junco. El potro está calmado por la actitud suave de Artú.
Artú con Junco. El potro está calmado por la actitud suave de Artú.

Mango, 4 años. Llegó un día después de Junco, tan asustado que se embisto contra las vallas en sus intentos de escapar la gente pasando. En dos días no mejoró, y le trabajé en el picadero redondo con el acercamiento/alejamiento hasta que me aceptó a dos metros. Después, se amansó muy rápido y con menos trabajo que cualquier otro. Después de llevarle en los paseos le di dos sesiones en el picadero redondo y Arturo le monto. El segundo día, le montó afuera.

La mula. Había tres, pero estaban tan resistentes que Kim y Miguel Angel decidieron trabajar sólo con él que vino primero. Comentan que la comida no funciona con mulas como con caballos y les parece que la compañía les motiva más. Consiguieron amansarla y ponerla de ramal con mucho éxito…pero mucho trabajo.

Los paseos. Se noto que en los paseos, todos los marcados anduvieron lentos y sin mucha entusiasmo durante los primeros días, mientras los cimarrones salieron a buen paso. Es una señal de la falta de confianza de los marcados.

Todos los caballos avanzaron mucho en los paseos.

Poco Bello, 2 años. Nunca conseguimos trabajarle de verdad, porque tenía tos debido al polvo; cuando llovió, se daba una esguince e iba cojo. El trabajo indicado es vigoroso y no se podía hacerlo. Un potro típico de los criados en cuadra sin experiencia social, no tenía ningún respeto para la gente, no tenía concepto de espacio individuo, mordió sin parar, y fue conflictivo y algo peligroso en la hora de llevarle a la cuerda. A pesar de una morfología excelente, no sabía cómo usar su cuerpo, estaba torpe, y no podía andar en una bajada. Con paciencia y mucha claridad, acabamos por lo menos capaces de colocar la cabezada y llevarle de ramal con calma relativa, pero faltó el trabajo para enseñarle respetar el espacio de otros.

Resultados en 2007. Tuvimos un grupo de potros del atajo manso. Uno (Gorri) no fue marcado, los demás sí. Con Vane, Gorri, un potro calmado y suave, se amansó muy rápido, aceptó las cuerdas y manta sin asustarse, siguió Vane suelto en todo lado, y en 8 (¿?) días estaba preparado a montar. En esto punto tuvimos que marcharnos y dejar a los llaneros domarle de manera tradicional en la primavera siguiente. Dicen que se corcoveó al montarle pero rápidamente se calmó y es uno de los caballos más mansos en el hato a pesar de ser lo más joven.

Los potros marcados fueron mucho más resistentes. Un sabino se amansó bien, pero tenía un terror de la cuerda, que costó mucho superar, y de pasar las puertas, donde huyó de manera incontrolable. Acabó con cuerdas y manta puesta, algunos días por detrás de Gorri en su progreso y nunca tan confiado.

Sumario de los resultados, por Vanesa.

Cada día, Vane hizo un reportaje del trabajo de cada potro, de lo cual hizo una tabla del progreso usando varios puntos en la doma como marcadores

Dias de trabajo
Bayo
Amarillo
Alazán
Negro
Cebruno
Primo
Mulo
Junko
Mango
Come hierba
1
1
2
1
2
2
4
2
3
Me huele
3
1
6
1
3
4
3
Come de la mano
2
3
4
3
3
4
3
3
Me toca
1
6
3
3
3
3
Puedo tocarle
4
6
6
6
6
3
3
Cuerda/Collar
4
12
Lazo 1ª vez
7
7
8
6
7
10
Ramaleo 1º
4
12
8
7
9
7
7
6
9
Cabezada
6
12
9
15
7
12
9
Ramal potrero grande
5
9
11
13
7
Paseo Piscina
7
13
12
12
8
11
Paseo Laguna
14
15
15
16
9
15
13
12
Manos/Pies
6
17
13
Cuerdas/Cincha
6
15
16
18
14
17
14
13
Manta
6
18
18
14
17
14
13
Riendas largas
8
7
14
18
14
Montura
8
23
23
16
18
14
Monta
8
16,17,
18,19
16,17
TOTAL DÍAS
8
23
23
22
21
19
17
19
17

 

Sumario de la amenazas dadas por los caballos

Días de trabajo: Sólo he considerado los días que se han trabajado, eliminando días de descanso, que todos los caballos necesitaban y se les dejó reposar.
Los comentarios en Italic son mios. Lucy

AMENAZAS:

Siempre debido a falta de claridad en pedir cosas. La confusión enfadó a algunos caballos, como…


Alazán

Las domadoras estaban intentando hacer cosas (acercar la mano, poner la cabezada) demasiado despacito, casi no moviéndose y retrocediendo a menudo, que no dejo claro al potro lo que pretendían. Por ritual, queremos decir que hacemos las cosas de la misma manera, con aviso de lo que pretendemos, así que el caballo entienda la que le pasara. Por ejemplo nos colocamos en el mismo sitio, levantamos la mano, decimos “mano” y sin hesitación colocamos la mano en su dorso suavemente y le acariciamos. Aunque al inicio no le gusta, rápidamente se acostumbra a la caricia. Es la vista de la mano acercándose a lo que le cuesta mas tiempo perder su terror, por eso le avisamos.


NEGRO


PRIMO:


JUNKO:


MANGO:

Empezaron a consentirle demasiado, pero se le encaminó enseguida. Problemitas en enseñarle a parar del ramal sin que se adelantara, pero también por falta de claridad en pedir las cosas. Buen trabajo.

Lo que ha quedado clarísimo es que los caballos se enfadan muchísimo si no entienden lo que les pedimos. Si se trabaja con decisión y claridad, todo va bien; cada uno a su ritmo, pero bien.

Discusión.

A pesar de las diferencias individuales, se podía ver una diferencia clara en las actitudes y la progresión en la doma entre los cimarrones y los potros marcados. Los cimarrones, sin ninguna experiencia previa del humano, aprendieron bien y rápidamente. El actitud calmado y confiado, imprescindible para su asimilación del aprendizaje y sus reacciones adecuados, no fue difícil a conseguir incluso para la gente sin ningún experiencia previa. Junco se amargo a un punto debido a falta de claridad, pero no fue difícil recuperarle.

Los marcados tardaron mucho más tiempo, ninguno llego a esta confianza completa, se defendieron más, y fueron más delicados en las manos de los inexpertos. Por eso Vane y yo tuvimos que pasar tiempo recuperándoles de los efectos de pequeños errores que los cimarrones aguantaron sin dificultad.

Estos resultados confirmen la experiencia de muchos años de Vane, Jose Miguel y yo: que las primeras experiencias del caballo en las manos de un hombre afectan profundamente su actitud hacia la gente y su capacidad de aprender. Una experiencia traumática como entrada, cuesta mucho tiempo, sabiduría, paciencia y mano para superar. No se puede trabajar con ellos con confianza, que en su torno no ayuda animarles a confiar en nosotros.

Diferencias individuales. Las diferencias entre Bayo y el resto del grupo marcado, fueron claras. Vane tiene mucha experiencia, que por cierto ayudó su progreso. Sin embargo, se enfermó a pesar de nunca protestar ni defenderse. Nuestra experiencia sugiera que un caballo así tímido puede estar sufriendo más estrés que uno que se defiende. Los experimentos sobre la indefensa en otros animales demuestran lo mismo. Esta indefensa está caracterizado por enfermedades asociados con el estrés (por ejemplo las úlceras en los monos) y depresión. En el caso de Bayo, su indefensa fue una parte de su carácter, no impuesto como en los experimentos, porque el trabajo no fue forzado.

Primo mostró otro tipo de carácter frente a su miedo. Se defendió hasta el punto de agredir. Sin embargo, cuando trabajamos con cuidado de no ofenderle, evitando lo que le daba miedo y nunca castigando su defensa, acabó perdiendo su miedo completamente. Fue sólo tarde en el trabajo que nos informaron que su padre es un “bravo” famoso y muy agresivo. Es típico de esto tipo de carácter inteligente y valiente, que la falta de claridad les enfade: es decir, el conflicto impuesto por el no saber la respuesta correcta a las señales confusos provoca agresión. La reacción humana a esta agresión suele empeorar la situación. Sabiendo esto, y la historia de su padre, pedimos que quedó en el hato con Arturo para confirmar su aprendizaje tan recién adquirido.

Cebruno nos desilusionó, porque su sangre cuarto de milla normalmente se caracteriza por su mansedumbre y inteligencia. Arturo nos dijo por fin que al marcarle, tenían muchas problemas para tumbarle. Pasaron un cuarto de hora peleando y ahogándole, y acabaron atando sus pies. Por eso, tenía una trauma más profunda que los demás.

Los efectos de las malas experiencias. Los estudios recientes sobre esta tema demuestran, primero, que la memoria de una mal experiencia no se olvide. No se la puede superar por la habituación, como se hace para superar un miedo natural o innato. (La habituación se consigue simplemente por re-presentar el estímulo hasta que el animal se acostumbre. Se la hace presentando el estímulo a baja intensidad al inicio, aumentándolo mientras el animal se acostumbre.) Lo que se puede hacer, es remplazar las reacciones de pánico con reacciones aprendidas. Esta aprendizaje se consigue por el refuerzo positivo de la reacción querida, otra vez empezando por presentar el estímulo a baja intensidad y ofreciendo un premio de comida mientras el animal lo acepta. Si lo que queremos es que el animal quede quieto, la comida en sí le sugiere la reacción adecuada. Afortunadamente, fue el estación de mangos en el hato, y les utilizamos sin vergüenza para ayudar a los caballos a superar sus miedos aprendidos.

Segundo, los efectos de una mala experiencia dependen del estado emocional del animal antes que pase. Si está calmado, y la experiencia pasa rápido, no son tan fuertes como cuando el animal tiene miedo y estrés. Las hormonas asociadas con estos estados fortalecen el aprendizaje de miedo y acentúan sus efectos permanentes. Así, por ejemplo, la experiencia de ser marcado puede ser diferentes según el estado del caballo, de la manera siguiente. Cuando se les marca, hay un grupo de caballos en un corral. Cuando se echa el lazo al primero, si le cogen limpio y sin equilibrio, le tumban rápido y la experiencia dura 30 segundos. Mientras avanza el trabajo, los caballos son cada vez más nerviosos, corriendo de un lado al otro estresados. Llegamos al último, no le echamos el lazo bien, no le tumbamos fácilmente, estamos cansados ya, y la experiencia puede durar 15 minutos, en un caballo ya lleno de las hormonas del estrés y miedo. Al primer caballo, fue mal; al segundo, fue una trauma profunda.

Por eso, el caballo ya manso aguanta esta experiencia con menos efectos que tienen para el salvaje, porque la entra en un estado calmado. Bayo aguantó sus pinchazos, hechos al ramal, sin los malos efectos que tenía Primo, puesto en la manga a base de gritos, sustos y palos.

La forma de trabajar. Aunque en principio nunca forzamos un caballo, acabamos poniendo varios en el embutido de la manga para colocar la cuerda y tocarles. Escogimos el embutido y no la manga misma porque por lo menos podían evitarnos algo. Lo hicimos porque estaba claro que esperar hasta que venían fue una esperanza perdida: cada día estaban menos interesados en la comida, no más.

Es cuestión de tiempo. Con caballos tan resabiados, la mejor práctica es ponerles con caballos mansos en una situación donde la gente se mueve con los demás sin intentar hacer nada con los resabiados. Después de un mes, cuando se empieza trabajar con ellos, entran más fácil ya que saben que la gente no es siempre peligrosa. No hubo tiempo. En mi opinión, fue mejor forzarles un poco para llegar a ponerles de ramal, porque no hay duda que en los paseos se amansan mucho incluso cuando al inicio no podemos tocarles. Es una situación menos estresante; el pasear juntos parece ayudarles considerarnos como parte de su manada; la gente es más relajada, tiene menos prisa. Funcionó. Pero puede ser que atrasó el aceptar bien la mano. Tenía en mente que estos caballos fueron destinados a la doma de los llaneros, y cuanto más preparación tenían – seguir fácilmente, acostumbrarse a las cuerdas, la cincha, la manta, la montura – mejor para ellos, incluso si no les ayudó aceptar la mano. Fue un elección entre la perfección de la doma sin ninguna presión y las exigencias de la vida real.

Del comportamiento de Poco Bello, se podía ver que criar un potro aislado es criarse problemas. Nos hizo más daño que todos los demás por la falta de educación que un potro debe aprender de los adultos en la manada.


Conclusiones.

Las diferencias mencionados, más evidente en la experiencia que en el escrito, nos ayudaron a proponer otro sistema de manejo, no más exigente de trabajo, que ayudará en la doma.

En el destete, se pone los potros en el corral delante de la casa de los llaneros. Se les hecha hierba 5 o 6 veces al día, hasta que ya vienen cuando ven una persona acercándose. En esto punto, se queda sentado con la hierba, y se amansan si mismos mucho más rápido que los adultos. El potro no tiene el concepto de espacio que tiene el potro mayor (es lo que aprenden de los adultos), son más curiosos; les hace falta de sus mamas, quieren un adulto aunque sea humano, para seguir. Se les pone de ramal con menos problemas que un adulto también.

Después de una semana de amansamiento, se les marca. No hace falta tumbarles si sabemos cómo bloquearles en una esquina con el cuerpo. Se les recupera durante un par de días antes de soltarles en el potrero.

Cada vez que se les recoge para desparasitarles, se pasa un poco de tiempo dándoles mangos y re-estableciendo contacto.

Con los 3 años, se les doma con el sistema del picadero redondo, que es muy rápido, efectivo y seguro. Normalmente podemos pasear en todo lado y calmado después de tres o cuatro días. (Se le usó poco en el curso porque no se podía tocar la mayoría de los marcados cuando estaban sueltos, pre/requisito del trabajo del picadero redondo si queremos evitar el abuso).

Dr. Vargas entendió perfectamente esta idea y quiere experimentarla.

Desde el punto de vista de los cursos futuros, necesitamos desarrollar una sistema de puntuación o “marcadores” de los etapas del trabajo, para llegar a unas estadísticas válidos científicamente para comparar los cimarrones y los marcados. Si coleccionamos la data de varias años, tendremos los números necesarios. Seria un estudio de gran importancia, nunca hecho. El aventaje que ofrece Los Camarucos es que todos los caballos allí, los “mansos” igual que los cimarrones, son de la misma sangre y viven en las mismas condiciones. La única diferencia entre ellos es su manejo. Por eso, se puede hacer una buena contraste entre los dos grupos.

El Aula
El Aula


Quiero agradecer Dr. José Luís Canelon, Dr. Julio Vargas, el equipo de los Camarucos que hicieron tanto para hacer nuestra estancia lo mas agradable posible, y todos mis alumnos que aguantaban el polvo y el calor para hacer posible estos resultados.

Por supuesto, Mango, Junco, Bayo, Amarillo, Alazán, Cebruno, Negro, Primo, la mula e incluso Poco Bello, sin los cuales nada había sido posible.

Y los cimarrones, que nos dejaban ver la verdadera y bellísima naturaleza del caballo.